El viaje en patera dura veinte horas, sin comer ni poder moverse, y muchos inmigrantes se hacen sus necesidades encima Desde que en 1996 llegaron las primeras pateras, los inmigrantes siempre fueron marroquíes. Pero a partir de enero del 2000, las mafias, conscientes de que son repatriados de forma casi automática, transportan sobre todo a subsaharianos en «línea regular», como llama la policía a las pateras que van y vienen con el mismo patrón. La mayoría procede de Nigeria, Sierra Leona, Malí y Liberia. Canarias es la ruta menos controlada. Los que alcanzan las islas parten de las costas de El Aaiún, antigua capital del Sahara español, y de las playas de Tarfalla. Sin embargo, es tal la cantidad de inmigrantes que quieren poner pie en el primer mundo que la ruta del Estrecho, a pesar de estar más vigilada, no ha dejado de ser lugar de destino. Ahora se encarcela a los patrones. Antes eran puestos en libertad y conocían el camino a fuerza de ir y venir hasta cuarenta veces.
Mª JOSÉ ESTESO POVES