Lo que antes ni siquiera era una opción a tener en cuenta ya es realidad en tres de cada cien nuevas matriculaciones en España. Incentivos fiscales, consumos realmente bajos y leyes ya en marcha para prohibir la entrada de los diésel en grandes ciudades, junto a una oferta más amplia y asequible, cargan de razones su compra.
Una unidad del superdeportivo, conducida por Juan Pablo Montoya, aceleró hasta 400 kilómetros por hora y frenó hasta detenerse en menos de 42 segundos.