Los inspectores de la Agencia Tributaria buscaron pruebas de su estancia en el país como un vuelo a Vigo y un taller en Marín pero pasaron por alto un certificado de Portugal que acreditaba que la residencia fiscal del directivo estaba en Lisboa.
Polémicas, críticas, dimisiones, actuaciones discutibles y enfrentamientos durante años, su desgaste ha alcanzado el máximo bajo el mandato de Álvaro García Ortiz