Los jóvenes, cada vez más homogéneos y eclécticos, hacen que pierda sentido el etiquetado por gustos musicales y estéticos Los «heavies» incombustibles «agonizan» en los barrios del extrarradio madrileño. El último punk no se suicida en Putney Bridge, como predijo Ramoncín, pero casi, porque esperan un relevo generacional que no llega. Quienes pretendan hacer una taxonomía de la juventud actual lo tienen mucho más difícil. Los adolecentes son más individualistas, menos etiquetables, más eclécticos y, al mismo tiempo, más homogéneos. En Galicia ya no se puede hablar de tribus, aunque queden testimonios residuales. Frente a la disolución de los grupos con referencias estéticas y musicales comunes, los pijos, el grupo con menos identidad, esos que siempre consideraron que los pijos eran otros, sobreviven al «genocidio» de las tribus.
P. GONZÁLEZ