El TSJA ha determinado que el cese es nulo, por lo que deberán readmitirlo, pagarle los salarios dejados de percibir desde el despido e indemnizarle con más de 7.000 euros por daños morales
El TSJA considera que la empresa no hizo lo suficiente para adaptar el puesto o reubicar al empleado, que llevaba trabajando para la compañía durante 20 años
La empresa decidió despedirla disciplinariamente alegando una «grave y voluntaria disminución de su rendimiento». El TSJA ha declarado improcedente el cese y deberán elegir entre readmitirla o indemnizarla
Una sentencia firme determina que el funcionario ejercía como especialista de automoción con un sueldo inferior al que le correspondía, por lo que se le abonarán las diferencias salariales y los intereses generados