Syla, uno de los setenta últimos inmigrantes alojados en el hotel Baixamar, se despedía del alojamiento y contaba: «Estoy contento, empecé a trabajar en la cocina de un restaurante»
Entre otras actuaciones, se ampliarán las aceras para «darlle unha maior extensión aos peóns, mellorando a accesibilidade e reordenando os espazos de aparcamento»