Por la mañana, un centenar de congregados abuchearon e increparon al gerente, Miguel Abad, y reclamaron su dimisión; una veintena de representantes de los trabajadores se desplazó a Ourense para hablar con Vázquez Almuíña
El conselleiro asegura que el servicio seguirá siendo de gestión directa del Sergas; En Común Esquerda duda de que haya aclarado si se va a reducir personal