La agricultora y líder de Vía Campesina, el principal movimiento campesino africano, Elizabeth Mpofu, nos dejó con la boca abierta el otro día en Madrid Fusión Dreams Asturias, el encuentro sobre el futuro de la alimentación que se celebró en Gijón. Necesitó más de 30 horas para llegar desde su aldea de Zimbabue y solo unos minutos para hacernos comprender que la comida «no es una mercancía, sino la vida».
Hay que tener una enorme fuerza personal y moral para decir una frase como esa y que a todos nos retumbara en el pecho. Elizabeth ... desmiente que las comunidades tradicionales africanas solo puedan ofrecer hambre y asegura que son las grandes multinacionales las que se empeñan en difundir esta idea para imponerles sus semillas genéticamente bloqueadas y su agricultura colonial de monocultivo que trajo el hambre a más de 735 millones de personas. Por eso ahora se ha convertido en defensora de las mujeres y de las semillas, las primeras custodias de las segundas, las que guardaron, cultivaron y preservaron de su desaparición la diversidad genética recogida durante milenios.
Mpofu nos mira a los ojos y nos reclama que la soberanía alimentaria predomine sobre la 'seguridad alimentaria', sea lo que sea eso; que las ayudas al campo se redirijan de la agricultura industrial hacia la rural y se promuevan, por fin, cadenas de suministro transparente y se construyan infraestructuras para permitir exportar los productos que ya se están produciendo. Ella cree que el futuro de la alimentación está en la memoria de las mujeres. «Cada gota de lluvia nos trae el recuerdo de la resiliencia. Cuando las mujeres se levantan, el suelo se cura. Cuando el suelo sana, las comunidades prosperan».
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