Viernes, 19 de Diciembre 2025, 10:23h
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Quien se mueve sin impedimento ni dificultad tiende a no tener presentes a los que experimentan a diario toda clase de obstáculos. La fortuna, sin embargo, es por su propia naturaleza tornadiza: todos podemos pasar a ser, en cualquier momento, ese ante el que se alza una barrera imposible de traspasar. Una sociedad desarrollada, con medios materiales y una idea cabal del bien común, tiene difícil exigirle a quien camina más lentamente que se quede atrás y se fastidie. Un par de lectores nos trasladan la experiencia de ciudadanos a los que se les pone cuesta arriba su cotidiano deambular. Otro nos invita a reparar en el valor económico que también tiene facilitar las cosas a quienes lo necesitan. Tampoco conviene olvidar, nos dice la carta de la semana, para qué se mueve uno, ni detenerse para apreciarlo.
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