El bloc del cartero

Magisterios

Viernes, 29 de diciembre 2023, 10:23

Sabe del valor de un maestro quien lo tuvo alguna vez, y a nadie la vida debería serle tan adversa como para no conocer uno nunca. Sabe quien tuvo un maestro que es del buen magisterio del que depende el aprendizaje, más allá de la disposición mejor o peor del alumno. Si se le enseña bien, el buen estudiante aprende mucho y el malo no deja de aprender algo. Que nuestros alumnos salgan un poco peor formados a cada nueva evaluación –a cada nueva reforma, podría añadirse– tiene como razón primera que les estamos enseñando peor. ¿Por falta de maestros como los de antes? Como razonan los lectores, cuesta creer que sea esa la causa. Entre los miles de docentes los habrá, como siempre los hubo, malos, medianos y excelentes. Algo más complejo está sucediendo. Y así es como una sociedad se estropea su futuro.

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Aquellos maestros

Con el demoledor informe PISA, del que se salvan algunas comunidades, como Castilla y León, se ... viene cuestionando la formación de los maestros. Comparo la actual carrera universitaria de Magisterio de cuatro años con la que tuvimos en otros tiempos: bachillerato elemental de cuatro años tras previo ingreso; tres cursos en la Normal (en los dos últimos se hacían prácticas en una escuela); después de una reválida, se obtenía el título de maestro nacional. Comparo también nuestra labor de entonces con la de hoy: la mayoría en escuelas rurales con más de treinta alumnos, en clases mixtas, de 6 a 14 años, con medios más que rudimentarios. Dábamos clases particulares a los escolares que descollaban; los preparábamos para los exámenes de ingreso en los institutos de la capital. Seguíamos preparándolos para los exámenes de junio o septiembre de todo el bachillerato elemental; así mejorábamos la exigua nómina. Gracias a nuestra labor, incomprendida y siempre mal pagada, logramos sacar del medio rural a los que, con el tiempo, sacaron a España no solo del analfabetismo, sino del atraso endémico de siglos hasta llegar al estado de bienestar que de momento gozamos. Nuestros métodos se fueron adaptando a los cambios: los conjuntos, los lexemas, las nuevas técnicas... ¿Es comparable cómo terminaban formados aquellos jóvenes con los de hoy? ¿No habrá que revisar otras causas? Apunto una: exigir a los profesores una excesiva burocracia con programaciones, planes de clase, currículos, memorias, informes, etc., merma la labor docente.

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Sobre la firma

Lorenzo Silva es escritor y columnista español conocido especialmente por sus novelas policíacas protagonziadas por los guardias civiles Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. Ganador del Premio Nadal y del Premio Planeta

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