Los efectos de Herminia en Arousa: la caída de un rayo suspende las clases en el instituto Cotarelo, el Umia desborda y las lonjas quedan vacías

Bea Costa
Bea Costa RIBADUMIA / LA VOZ

AROUSA

Martina Miser

En un restaurante de Ribadumia el agua alcanzó los 80 centímetros y el Club Náutico O Muíño tuvo que recoger sus piraguas. Medio Ambiente asegura que las compuertas del embalse de Caldas de Reis no se han abierto. Las rachas de viento alcanzaron los 88 kilómetros por hora en Vilanova

27 ene 2025 . Actualizado a las 22:06 h.

El temporal Herminia está dejando sus cicatrices en la orilla sur del mar de Arousa. Hacia las dos de la tarde, la caída de un rayo obligó a la dirección del instituto Armando Cotarelo Valledor, en Vilaxoán (Vilagarcía), a suspender las clases de la tarde. Aun dotado de pararrayos, el fenómeno privó de suministro eléctrico a varias de las aulas del edificio. Aunque las instalaciones disponen de un generador, únicamente podría cubrir las necesidades básicas de iluminación, no el funcionamiento de una red de ordenadores. Las reparaciones ya han comenzado, por lo que, en principio, el centro debería recuperar la actividad el martes sin mayor problema. Tanto el entorno del instituto como zonas de la avenida Doutor Tourón y el barrio de A Laxe permanecen también sin abastecimiento de energía.

Que desborde el río Umia a su paso por Vilanova, Ribadumia y Cambados entra dentro de lo previsible cuando llueve con tanta intensidad como ha ocurrido este fin de semana, pero el cauce pocas veces alcanza las cotas de este lunes. En el restaurante Muíño de Rudiño, situado en Cabanelas, llegaba al mediodía a los 80 centímetros. «En tres años que llevo con el restaurante se me inundó ya tres veces, pero nunca tanto», según explica el propietario Teo Iannotta. El domingo todavía pudo abrir el negocio y trabajar con normalidad, pero esta mañana se encontró con una estampa desoladora.

Aunque los electrodomésticos están elevados sobre el nivel del suelo en previsión de inundación, esta vez no fue suficiente, de modo que Iannotta da por perdidas la cocina industrial, cinco neveras y una estufa de pélet, a mayores de los daños ocasionados en el mobiliario, el suelo y las paredes. A pocos metros de allí, en el Club Náutico O Muíño se afanaban a la una de la tarde en recoger las piraguas de su sede para ponerles en dique seco.

No muy lejos, río arriba, en Pontearnelas, estaban ya cortadas las carreteras del Camino Francés y la que atraviesa la parcelaria de Ribadumia y en la desembocadura, en Vilariño (Cambados), las orillas del Umia parecían un mar.

El Concello de Caldas informa de que el domingo empezó a desaguar el embalse -el concepto empleado es «laminar» agua-, lo cual no puede interpretarse como una apertura de compuertas, según se desprende del comunicado emitido por la Consellería de Medio Ambiente: «Tal e como nos confirman desde Augas de Galicia, non se abriron as comportas do encoro de Caldas nin onte nin hoxe. Ademais, cómpre subliñar que se cumpriu en todo momento co nivel de resgardo previo da presa (é dicir, o umbral límite ata o que se pode encher o encoro para garantir a seguridade). De feito, ante un aviso oficial de intensas choivas existe a obriga legal de baixar un pouco o nivel da presa con carácter previo ao episodio, requisito co que se cumpriu tamén neste caso para garantir que o caudal estivera preparado para as precipitacións previstas. Tamén se seguiron as normas de explotación da propia infraestrutura polo que, en ningún caso, se actuou de forma improvisada senón de acordo coas indicacións e protocolos establecidos para estes casos».

La consellería añade que tanto el Concello de Caldas de Reis como el servicio de Protección Civil «estaban advertidos do adverso meteorolóxico e da situación da presa. De feito, houbo contacto directo entre representantes municipais e de Protección Civil e responsables da xestión da presa».

Por último, el departamento autonómico precisa que el caudal de agua que entró en el embalse, en los momentos de máximas aportaciones, no fue superior a la cantidad que salió: «É máis, o día 26 de xaneiro a ocupación do encoro de Caldas de Reis pasou dun 33 % a un 88 % da súa capacidade e, de feito, a infraestrutura cumpriu a súa función de laminar a posible avenida de auga ao municipio de Caldas, facendo que chegase menos cantidade da que recibiría se non existira a presa».

Con vientos de hasta 88 kilómetros por hora en el interior de ría y con alerta roja, los mariscadores no han tenido más remedio que quedarse en tierra. En Vilanova y Cambados suspendieron el día de faena a pie que tenían marcado en el calendario, lo cual dejó desabastecidas las lonjas, que en el caso de Vilanova ni siquiera abrirá esta tarde. Sí lo hará la de A Illa para vender la navaja y el longueirón que extrajeron los cuatro barcos que salieron de puerto.

El grueso de la flota permaneció amarrada, también barcos de mayor porte como los bateeiros, y podrían continuar mañana martes ya que, de momento, se se mantiene la previsión de alerta roja en la costa.

En Arousa no se llegó a los 141,6 kilómetros que hubo en Penedo do Galo en Viveiro este lunes, pero el viento azotó con fuerza alcanzado registros máximos de 88 kilómetros por hora en la estación meteorológica de Corón (Vilanova) y de 78 kilómetros por hora en la de Armenteira (Meis). El temporal en el mar provocó que se soltasen dos bateas en las inmediaciones de Cambados.

También fueron horas de gran pluviosidad. En Corón se contabilizaron 32 litros por metro cuadrado y en la estación de Armenteira, el doble, 66 litros por metro cuadrado. En la costa, el temporal dejó espectaculares imágenes del oleaje que algunos quisieron ver de cerca y guardar en una foto, como ocurrió en lugares como A Lanzada.

En tierra firme, la estampa resultaba menos atractiva teniendo en cuenta el reguero de incidencias que dejó Herminia. Según los datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra, desde las 6 horas del domingo a las 6 horas del lunes se habían registrado en las carreteras de la provincia 34 incidencias, de las cuales 13 correspondieron a accidentes de tráfico y, el resto, a caídas de árboles, ramas, cableados y otros elementos.

En la red vial de Arousa no hubo que lamentar daños graves por las consecuencias de un temporal que mantiene a esta hora en alerta a los servicios de emergencias.