Galicia bate el récord en la formación de árbitros menores con más de 400

DEPORTES

Los colegiados menores que se forman en la delegación de A Coruña posan con sus profesores ante la sede de la federación.
Los colegiados menores que se forman en la delegación de A Coruña posan con sus profesores ante la sede de la federación. ANGEL MANSO

El protocolo que los protege de la violencia verbal, clave en el crecimiento de colegiados jóvenes que duplica hoy al de antes de la pandemia

17 may 2024 . Actualizado a las 20:52 h.

Entre los campos de Mosteiro, en Meis, y A Senra 2, Ribadumia, hay tan solo unos siete kilómetros. Allí se registraron a principios de este mes dos agresiones a árbitros menores. Uno suspendió el partido a seis minutos del final. El otro fue atendido con un esguince en la muñeca. Son casos aislados. Tanto, que pueden contarse con los dedos de las manos. Pero se siguen produciendo.

Cuando finalice la temporada futbolística, se habrán jugado en Galicia cerca 80.000 partidos. Todos con al menos un árbitro. Al inicio de este 2024 estaban colegiados 1.324. De ellos, 403 son menores de edad. Es la cifra más alta desde que existe el Comité Técnico Gallego de Árbitros (CTGA). Como referencia, en enero del 2020, antes de que la pandemia hiciese estragos, se había logrado hacer techo con 197. Menos de la mitad.

«El protocolo contra la violencia verbal es fundamental para entender este crecimiento», sostiene Francisco Soto, presidente de la delegación viguesa. Galicia empezó a aplicarlo de forma pionera hace cinco años. El protocolo tiene tres fases. El árbitro puede, en primera instancia, parar el partido y pedir al delegado que desaloje a las personas que insultan antes de continuarlo. Si no es posible, está facultado para mandar a los jugadores a los vestuarios hasta que se resuelva. Y, en caso de que la situación se mantenga, suspenderlo definitivamente.

«Es un disparate lo que hemos crecido. Lo achacamos a varios factores. Se va a los colegios, a los clubes, y se hacen buenas campañas. Hay un cambio social respecto a la figura del árbitro, que ya se considera un deportista. La violencia ha bajado mucho», destripa Roberto Vázquez Alvite, el vicepresidente del CTGA.

«Este tipo de incidentes los vamos a enfocar con la nueva Ley del Deporte, en la que las sanciones son mucho más elevadas. Las agresiones van a ir siempre por denuncia judicial, aparte de la sanción federativa», indica Soto. Los árbitros menores llevan un parche identificativo que disipa cualquier duda.

Detrás del aumento de jóvenes colegiados hay también necesidad. El fútbol veterano no estaba federado y ahora lo está. El femenino ha crecido mucho. Cada vez se necesitan más árbitros. «Tenemos 60 cursillistas nuevos y la inmensa mayoría son menores. Hay 33 en lista de espera y el de más edad tiene 16 años», cuenta Camilo Sobrino, responsable de la formación en Vigo.

«Una inversión de 110 euros»

La edad ideal para iniciarse la contemplan entre los 13 y los 14 años. «Antes depende de la madurez, pero son todavía un poco pequeños. Y mucho más tarde les complica luego si quieren hacer carrera en el arbitraje», sostiene Soto. En torno al 70 % de los menores que se inician en el arbitraje continúan de adultos. La formación requiere entre dos y tres meses.

Los cursillistas de la delegación de A Coruña, durante una de sus clases
Los cursillistas de la delegación de A Coruña, durante una de sus clases ANGEL MANSO

«La inscripción cuesta 30 euros. Abonan una cuota de 40 por la colegiación, que incluye el seguro médico. Una vez que empiezan a pitar, se les descuenta otros 40 euros en concepto de las equipaciones. Con una inversión de 110 euros, que recuperan pronto, pueden empezar a arbitrar», relata Xabier Rodríguez, responsable de la formación en A Coruña.

«La cantidad que cobran va creciendo según progresan. El mínimo que perciben por partido son 11 euros por un partido de benjamines. En infantiles, que es la primera categoría de fútbol 11, son 17. Un partido de juveniles se paga a 26,50 euros. El máximo que perciben en el fútbol autonómico, por ejemplo en un partido de Preferente, son 86 euros, más dietas y desplazamiento», indica Vázquez Alvite.

Noni Arrojo, técnico de base en el Dépor y padre de la árbitra más joven

Noni Arrojo, con su hija Daniela
Noni Arrojo, con su hija Daniela

«Viene de hacer de asistente en un partido de cadetes», cuenta Noni Arrojo Varela, segundo técnico del Juvenil B del Deportivo, sobre su hija Daniela, que ya debutó como árbitra principal en un torneo de biberones. Daniela Arrojo tiene once años y es la menor, junto a Miguel Ángel Boga, que tiene diez, en la delegación coruñesa de árbitros. La afición la calibró en el colegio Liceo La Paz, donde el arbitraje es una actividad extraescolar más. El curso pasado su profesora era la colegiada internacional Beatriz Cuesta. En este, Álvaro Gil Soriano. «Les llamó la atención Daniela por cómo dominaba el reglamento, por su carácter y personalidad. Álvaro fue el que nos animó a que hiciera los cursos», cuenta su padre.

«Iba con chavales de 20 y de 30 años, al principio le costó. Pero se adaptó pronto. En febrero empezó a arbitrar. Al principio pensábamos en ir a verla, pero al final nos acabamos marchando. A veces hay comentarios en la grada que no te gusta escuchar. Yo estoy más acostumbrado a que nos digan cosas, pero mi mujer lo pasa peor. La sociedad ha evolucionado, pero sigue habiendo situaciones terribles de cara a los árbitros. Venimos de jugar en Semana Santa un torneo de la Vigo Cup y un árbitro tuvo que salir corriendo del campo contra un equipo de Madrid. Estaban gritándole, llamándole de todo. Y era un torneo amistoso», cuenta Noni.

«No me preocupo por Daniela, porque tiene personalidad. Y los árbitros se protegen entre ellos. Pero pasará situaciones complicadas, eso seguro. La perspectiva del público hacia el árbitro tiene que cambiar. Parece que se van de rositas. Estaría a favor de que entre la justicia deportiva, que se identifique y se multe a los que van a los campos a insultar», añade.