Once altos cargos originarios de Galicia son ya el grupo mayoritario entre los dirigentes de confianza elegidos por Blanco
31 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La llegada de José Blanco al Ministerio de Fomento ha sido la avanzadilla para el desembarco de al menos once gallegos que copan puestos de responsabilidad en el departamento que gestiona las infraestructuras y el transporte en España. Si en la época de Magdalena Álvarez los andaluces habían dejado su impronta en el organigrama -algunos continúan en la nueva etapa, como Antonio González, presidente de ADIF-, el mandato actual se inició con un goteo constante de nombramientos que han convertido a los gallegos en la mayoría étnica del equipo.
La ascendencia geográfica no es, en cambio, el criterio selectivo que explica esta hegemonía histórica en un ministerio clave. Personas del entorno del ministro suelen decir que su presencia en el panel no es porque sean gallegos, «sino porque son los mejores, los más idóneos para el cargo». Desde su primer día en el ministerio, dicen, Blanco inició un amplio rastreo de profesionales para buscar a la persona óptima para cada puesto.
La distribución de estos altos cargos se reparte por secretarías y direcciones generales, presidencias de organismos y empresas públicas. Y están situados en los negociados del ministerio de tierra, mar y aire. Aunque no están presentes en las dos secretarías de Estado de las que nace el organigrama ministerial -Infraestructuras y Transportes-, copan las principales responsabilidades en la gestión aérea y marítima. Es quizás en el ámbito de las infraestructuras donde la falta de profesionales originarios de Galicia es más patente.
LA GESTIÓN MARÍTIMA
Preeminencia total en Puertos y la Administración marítima
Si hay un sector donde los gallegos tienen un control prácticamente total es el de la Administración marítima y portuaria. En esta última, el fichaje del ex presidente de la Xunta Fernando González Laxe es un ejemplo paradigmático del carisma que Blanco quiso imprimir a su equipo. Por un lado, recupera a una figura clave de la política gallega que se había retirado a la vida universitaria. Por otro, sitúa en la presidencia de Puertos del Estado a un experto en estrategia portuaria y asuntos marítimos. González Laxe, embarcado muy a su pesar en la polémica por la financiación del puerto coruñés, actúa como aglutinante de los altos cargos gallegos en Madrid. Periódicamente organiza una cena a la que acuden sus compañeros en la cúpula de Fomento, ministros y altos cargos gallegos. Laxe suele decir que no pudo negarse a la oferta de Blanco por la «gran amistad» que los une.
No sin polémica, la gestión marítima pura y dura ha recaído en una jueza, María Isabel Durántez, que aunque es palentina de nacimiento se forjó como alto cargo en la Xunta del bipartito como directora xeral de Interior y mantiene fuertes lazos con Galicia. Su salto a la dirección de Marina Mercante propició que fuera la primera mujer al frente de este negociado, aunque se criticó su falta de experiencia en el sector. Pero era necesario alguien «de fuera» para que entrara aire fresco y se hicieran las reformas organizativas pendientes, en este caso por una persona entrenada en dirección de equipos.
La marcha de Pilar Tejo de Salvamento Marítimo por razones personales ha situado a Esther González Saavedra, que había trabajado en la Consellería de Presidencia con Durántez, al frente de Sasemar. Esta cedeiresa es ingeniera agrónomo, lo que de nuevo azuzó el corporativismo del sector, pero tiene amplia experiencia en la gestión de emergencias tras haber sido directora xeral de Protección Civil. A este equipo se unirá el ex alcalde de Vilagarcía, Javier Gago, que presidirá la sociedad Remolques Marítimos.
EL DESAFÍO AÉREO
Dos gallegos al frente de la reforma del sector
El poder con sello gallego también brilla especialmente en la gestión aérea y aeroportuaria del Ministerio de Fomento, con dos ingenieros aeronáuticos con amplia experiencia en estas lides. El ex delegado del Gobierno en Galicia, el coruñés Manuel Ameijeiras, no cayó por casualidad en la Dirección General de Aviación Civil cuando el Gobierno buscó a alguien con un mayor perfil político para su delegación en la comunidad. Tiene amplia experiencia en la gestión aeroportuaria y es funcionario del ministerio. Y aunque está muy motivado con el hiperactivismo del ministro, al que vio nacer «políticamente», admite que estar fuera de Galicia «es un sacrificio». Su labor como mediador fue clave en el éxito de las negociaciones entre los pilotos y las compañías aéreas, de cara a evitar nuevas huelgas. Sus próximos desafíos son la reforma normativa del sector y la mejora de la seguridad aérea tras el accidente de Spanair.
El caso del santiagués Juan Ignacio Lema Devesa es diferente. También es funcionario del ministerio y fue director del aeropuerto de Barajas, pero trabajaba en la empresa privada y fue el ministro quien lo convenció para que retornara a la Administración, algo no muy habitual y que tiene como primera consecuencia una drástica reducción del poder adquisitivo. Pero parece que lo animó la intención de Blanco de cambiar el modelo de gestión aeroportuaria.
INFRAESTRUCTURAS Y TRANSPORTE
Una menor presencia de profesionales gallegos
El rango más alto de los gallegos en la gestión de los transportes lo ocupa el monfortino José Luis Cachafeiro, que como secretario general del ramo tiene la responsabilidad de diseñar un nuevo mapa logístico y abrir el camino al desarrollo efectivo del transporte de mercancías por ferrocarril. En este sentido, después de un borrador que relegaba a Galicia en este campo, tiene el encargo del ministro de que la comunidad no quede descolgada de un plan que pretende aumentar la cuota de mercancías que se transporta por tren. Cachafeiro, aunque licenciado en Químicas, es un experto en logística y desarrolló su experiencia en Renfe, ADIF y el sector privado.
Aunque las infraestructuras ferroviarias centran el interés en Galicia, es en este campo donde la ausencia de gallegos es más evidente. No obstante, en la presidencia del Ineco, con amplias responsabilidades en la planificación de infraestructuras, está el ourensano Fernando Palao, que aceptó este cargo de menor relevancia política que el que tenía con Magdalena Álvarez por la importancia técnica que tendrá en esta nueva etapa. Al frente de la Fundación de Ferrocarriles se encuentra el santiagués Manuel Jaime Barreiro Gil.
EL GABINETE DEL MINISTRO
Un nutrido grupo de gallegos en el «think tank» de Blanco
La médula espinal de Fomento es el Gabinete del ministro, donde al menos tres de la media docena de cargos de libre designación son de origen gallego. Entre ellos destaca Sergio Vázquez, un lucense procedente del PSOE que antes había estado en el Ministerio de Vivienda. La nómina de gallegos en el ministerio se completa con Alberto Sereno, director del Instituto Geográfico Nacional.