El fiasco de la autopsia del «Prestige»

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Los peritos lamentan que la única pieza recuperada del buque no sea «representativa»

14 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Las principales pruebas del estado del Prestige están a 4.000 metros de profundidad. Y la única misión bajo tutela judicial para lograr evidencias materiales fue un verdadero fiasco, como ayer relataron en el juicio dos peritos de la empresa SGS. Solo se pudo recuperar una pieza, se perdieron otras cuatro por la complejidad de la operación, se estuvo a punto de perder un robot submarino y el mal tiempo en la zona del hundimiento en octubre del 2003 hizo que se tuviera que abortar la costosa campaña sin que se pudieran extraer más elementos de la estructura. Finalmente, la sección del forro recuperada tenía los grosores reglamentarios -20,50 milímetros-, aunque la calidad del acero no era la mejor. «Tenía el nivel de resistencia más bajo. Era el acero más económico», precisó el ingeniero industrial José Ciria, de la empresa SGS.

El perito nombrado en su momento por el Juzgado de Corcubión lamentó que la única pieza extraída no fuera «representativa» del estado del buque. «Yo hubiera intentado extraer una más próxima a la zona de rotura», explicó, al tiempo que lanzó la sospecha de que la sección de chapa que obra en autos no era «original». Es decir, insinuó que era nueva, que había sido reemplazada en un astillero. Además, destacó que el casco estaba en un estado «bastante deplorable» después de visionar las imágenes de los robots. El abogado del capitán Mangouras, José María Ruiz Soroa, le recriminó que hiciera comentarios sobre asuntos que no eran objeto de su informe y le recordó que carecía de datos para sustentar la afirmación de que la sección extraída era acero renovado. «La pieza estaba fetén», proclamó ufano Ruiz Soroa, que se mostró ayer muy duro con los peritos comparecientes. De hecho, tras un tenso interrogatorio que casi parecía un examen de oposición, la abogada del Estado, cuando se disponía a interrogar a unos expertos designados por el Gobierno vasco, lanzó un dardo envenenado a Ruiz Soroa. «No se preocupen -les dijo a los peritos-. Ni les voy a reñir ni les voy a dar lecciones».

Los abogados del armador y del capitán recordaron que existen otros seis discos de la cubierta del petrolero -en este caso para proceder a extraer el fuel- cuyo análisis técnico no obra en el sumario y sí en el pleito de Estados Unidos. De hecho, estos letrados se pusieron en contacto vía fax con los peritos para advertirles que iban a preguntarles sobre este asunto.

Las decisiones del capitán

Por otra parte, los peritos del Gobierno vasco cuestionaron ayer la decisión de Mangouras de llenar los tanques de lastre de babor para corregir la escora, pero matizaron después que el capitán hizo «lo que creía que tenía que hacer para salvar el buque. Hablar a posteriori es muy fácil». También recordaron que un buque gemelo del Prestige se hundió por una avería similar.