¿A cuánto está el escaño en Galicia?

Los partidos hacen cuentas para sacar diputados en un sistema que castiga a las organizaciones con poca implantación territorial y favorece a las grandes siglas y formaciones nacionalistas

Lo lleva alertando toda la semana uno de los nombres de moda en la política española, instalada en un juego de encuestas que la mantienen en clave preelectoral: «De todos los sondeos publicados, coincidimos en que la suma de Vox más PP y Ciudadanos es mayor que la suma de PSOE y Unidos Podemos». El análisis es del sociólogo y presidente de la agencia GAD3, Narciso Michavila, durante una de sus numerosas intervenciones en televisión. Los últimos sondeos apuntan a que Santiago Abascal (Vox) y Pablo Casado (PP) igualarán, en suma, el número de votos a Mariano Rajoy, pero lograrán 24 escaños menos en las próximas elecciones generales del 28 de abril.

La respuesta a esta brecha reside en la dimensión de las circunscripciones. «El tamaño medio en España es de seis diputados por provincia. Si no llegas al 15 % de los apoyos, te quedas fuera», añade Michavila. El escenario actual, con una fragmentación de la derecha inédita en la historia moderna de España, podría llevar a PP, Ciudadanos y Vox a recoger menos escaños de los previstos en las encuestas.

En el tablero aparecen cinco partidos con opciones a colocarse por encima del 10 % de los votos. Y, salvo en las estimaciones del CIS que aúpan al PSOE hasta el 29 %, ninguno logrará superar el umbral del 25 %. La Constitución y el sistema electoral frenan a los partidos con una presencia territorial muy reducida -o inexistente- en comunidades autónomas como Galicia.

La Carta Magna, a través del artículo 68, hace un troceo provincial que otorga un mínimo de dos escaños por circunscripción, y añade diputados por criterios demográficos. Esta proporcionalidad buscó, en su origen, cimentar los pilares del bipartidismo tras la dictadura y favorecer la formación de Gobiernos

La fórmula elegida para el reparto fue la regla D'Hondt, tantas veces mentada  (para mal) por partidos como UPyD o Izquierda Unida en las noches electorales como responsable de sus desgracias. Se consideraban infrarrepresentados con respecto a su número de votos totales. Pero no señalaban al verdadero culpable, el tamaño de las circunscripciones. La ley D'Hondt es proporcional si reparte más de diez actas o escaños por demarcación. Cuando distribuye menos, tiene sesgos mayoritarios. Los mismos que ahora pueden frenar las aspiraciones de los de Abascal y Rivera. 

El desequilibrio entre provincias

D’Hondt hace que el voto resulte mucho más caro en A Coruña y Pontevedra. Cada escaño supone en la primera cerca de 140.000 votos, mientras que en Ourense se aproxima a la mitad, con 77.000. Galicia aporta un total de 23 diputados: 15 de las provincias atlánticas y los ocho restantes de Lugo y Ourense.

En las generales del 2016, los ocho diputados coruñeses se dividieron en cuatro para el Partido Popular, dos para En Marea y otros dos para el PSOE. Siguiendo las matemáticas de la regla D’Hondt, el PP logró el primer escaño con sus 255.390 papeletas. El segundo fue para los 147.109 de En Marea y el tercero para los 138.959 del PSOE. El último escaño se lo llevaron los populares, quedando Ciudadanos a poco menos de 4.000 para lograr el que sería su único diputado. 

Un diputado de A Coruña necesita cerca del doble de votos que uno de Ourense¿Cómo afecta eso a otras fuerzas? Para que el BNG pudiese contar de nuevo con representación en el Congreso, necesitaría que la provincia de A Coruña dispusiese de 18 escaños. El Bloque quedó a más de 32.000 votos de sumar un diputado. La distancia en Pontevedra se disparó hasta los 40.000 votos para la formación frentista, por 24.000 en Ourense y 25.000 en Lugo. La última vez que el Bloque contó con representación fue en el 2011, cuando sumó dos diputados a partir del cuádruple de votos a los obtenidos hace tres años. La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, destacó este lunes la «tendenza á alza» de su partido de cara a los comicios del 28 de abril, cuando espera que Galicia «recupere a súa voz propia» en el Congreso de los Diputados.

Los nacionalistas, sin embargo, deberán cosechar sus votos en un escenario aún más fragmentado al del 2016. En Marea se asoma al abismo de ver cómo Podemos, Anova y Esquerda Unida se plantean concurrir por su cuenta, una división en dos listas que el propio Luís Villares considera «suicidio político». La diputada Alexandra Fernández aprovechó una tribuna publicada el pasado martes en La Voz para llamar a la confluencia con el Bloque y construir una candidatura única.

Las fuerzas nacionalistas o de ámbito autonómico son las otras favorecidas por D’Hondt, si bien la atomización de la izquierda galleguista terminaría por beneficiar, exclusivamente, a los grandes partidos.

Ciudadanos, al borde de conseguir escaño

Los candidatos gallegos del partido naranja terminaron sin escaño en el 2016 pese a sumar más de 133.000 votos. Tanto en A Coruña como en Pontevedra se quedaron a las puertas de obtener un diputado, pero su porcentaje de apoyos en cada provincia fue muy reducido. Los partidos que cosecharon escaños en Galicia precisaron, al menos, del 16,9 % de los votos para conseguir un diputado. El máximo de Ciudadanos en la comunidad fue un 9,3 %, en A Coruña, donde el mínimo se fijó en un 21,8 %.

El escenario es hoy diferente. Ciudadanos ha ganado peso en el mapa político español, aunque sigue sin encontrar un equilibrio en Galicia. A solo tres meses de las elecciones municipales, el partido sigue sin candidato en varias importantes plazas de la comunidad. Los de Rivera han tenido que digerir también la negativa del exlíder socialista Pachi Vázquez, que prepara su propio partido con cargos municipales «que se sienten purgados» y «apartados» del PSdeG.

La maquinaria de los partidos ya se ha puesto a andar de cara al 28 de abril, aunque ya lo había hecho para las municipales y europeas del 26 de mayo. Las cuentas, al menos según los resultados del 2016, dejan claro que contar con voz y voto en la carrera de San Jerónimo se consigue con entre el 17 y el 21 % de los votos en cada provincia gallega.

El peso de cada escaño según la circunscripción

El número de diputados asignados a cada circunscripción es proporcional al número de habitantes. Provincias como Soria o Ávila están mejor representadas que Madrid y Barcelona, pese a solo sumar 5 diputados entre ambas. El reparto busca beneficiar a los grandes partidos, aunque también a las fuerzas nacionalistas o con presencia importante en un territorio determinado.

El siguiente mapa expresa el número de diputados por provincia. Madrid y Barcelona son los grandes polos por el número de habitantes de cada circunscripción, mientras que las llanuras del interior representan el bajo peso demográfico.

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