Una mirada al interior

MERCADOS

Santi M. Amil

27 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Este martes estaba en A Pobra de Trives, en un restaurante que no tiene nada que envidiar a los de mi querida A Coruña. Estaba con Juan Carlos, un emprendedor tecnológico que dejó Noruega para acompañar a sus padres en San Xoán de Río y que ahora va a innovar desde el lugar en el que nació. También se unió Chema, ingeniero de telecomunicaciones altamente formado y que pidió una excedencia para ser alcalde de San Xoán (506 habitantes) y Juan, un abogado de éxito que, entre caso y caso, pelea a muerte, desde la alcaldía, por A Veiga (1.048 hab). Y yo, con ellos, al servicio de su sana ambición de país. Galicia no podría estar más orgullosa de sus hijos. No la abandonan.

Se está creando una nueva capilaridad, formada por gente joven altamente formada, sin prejuicios, conocedora del mundo en el que viven y que desean reinventar el país. En esa mesa se hablaba de algoritmos y de despoblación, de fabas y de comercio electrónico. Esta tierra ya no es el cuerpo cultural que Xosé Manuel Beiras definió en O atraso económico de Galicia que tanto influyó en nuestra intelectualidad y que tan vigente veo, aún, en cierto discurso del BNG.

Hoy, toca hablar de la nueva agenda económica y lo primero que debemos hacer es recordar que el futuro no es tener en la empresa más y mejores ordenadores, que también, sino subirnos a la agenda de la sostenibilidad con una nueva mirada a nuestros recursos. Porque este es el tema, volver a redefinir lo que hemos hecho cien mil veces, pero ahora bajo un nuevo enfoque, y dentro de este nuevo paradigma volver la mirar hacia el medio rural.

El Área Metropolitana de Barcelona ya está hablando de vivienda pública, fábricas y edificios en madera estructural (sustituye al hormigón) a base de paneles de madera laminada cruzada (CLT). Va a ser uno de sus diferenciales estratégicos. Pero ¿dónde hay una fábrica de CLT? ¿Allí? Aquí, en Coirós. Proyecto de Finsa y Maderas Goiriz ¿Dónde está la madera? Aquí. Pino de Galicia. Presidente Feijoo, los inmuebles de referencia en madera estructural de España han de ser nuestros. Es lo natural.

La Junta de Andalucía, este mismo mes, afirmaba que «el resurgimiento de la minería andaluza, sin duda una de las industrias más punteras y sólidas del momento, se antoja una autentica bendición» ¿Y la minería gallega? ¿Hemos de ocultarla, taponarla o hemos de ponerla en valor como hacen los andaluces o los noruegos? ¡Pero si llegan a anunciarlas en Tripadvisor! ¿No sabe qué hacer este fin de semana? Venga a ver la mina.

Galicia tiene recursos para ser el segundo productor de España en cobre y la Universidad de Cambridge tiene el conocimiento necesario para poder transformar, sin costes medioambientales, la masa arenosa con cobre concentrado, el producto de una mina clásica, en metal de cobre ¿Qué significa esto? Pues que nuestras masas arenosas no tendrían que viajar a una fundición de China para generar el metal, adonde ya van y nunca vuelven, salvo que sea manufacturado y como una importación. Si somos ágiles, podríamos ser los primeros de Europa en tener minas capaces de generar metal de cobre, y a partir de ahí la zanahoria que ansía la nueva industria sostenible. No hay transición ecológica sin cobre. Es obvio que debemos recuperar la minería gallega, pero acuñándole el término de sostenible. Hacerlo bajo la óptica de los países nórdicos, con riesgo medioambiental cero y anclajes sólidos con la sociedad civil.