Educación y tecnología

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

MONICA IRAGO

24 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Termina el curso escolar más extraño de la historia reciente de España. Nunca se había vivido nada semejante, porque lo del trimestre del confinamiento fue una especie de limbo, un paréntesis lectivo que cogió a todos desprevenidos. Hubo clases virtuales, muchos deberes y una especie de aprobado general, los claustros entendieron que había que abrir la mano dadas las circunstancias. Pero lo gordo esperaba tras el verano y las perspectivas no podían ser peores, con la indefinición y los cambios en el protocolo a pocos días del comienzo de las clases. Sin embargo, el curso se ha superado y con nota. Con un sobresaliente, desde mi punto de vista, para los alumnos, los profesores y los responsables de unos centros que han aguantado nueve meses con mascarilla y las ventanas abiertas en las aulas. Manteniendo la distancia y sin poder compartir material, ni juegos en el recreo. Con la incertidumbre de posibles positivos —falsos o confirmados— que obligaban a adoptar cuarentenas forzosas. Y todo ello sin descuidar el temario y el nivel educativo. Lo dicho, un diez.

Samsung acaba de publicar los resultados de un estudio que busca conocer el papel que está jugando la tecnología en la educación actual. Más del 70 % de los profesores se forman en esta materia por su cuenta, con ayuda de otros colegas, con vídeos y tutoriales por Internet o experimentando con herramientas y aprendiendo a base de «prueba y error».

Las aulas masificadas, el cambio constante en las leyes educativas y la dificultad de impartir un temario que consideran demasiado extenso y que deja poco espacio para trabajar en valores y competencias sociales son algunos de los escollos que se encuentran en su día a día. Pero el reto más apremiante es el de conectar con los estudiantes, tanto personalmente como con los contenidos -captar la atención e interés del alumno-, ya que se percibe que la distancia entre generaciones es cada vez mayor. Muy ligado a esto está el objetivo de gestionar la diversidad en las aulas. La tecnología puede contribuir a introducir nuevas metodologías de enseñanza que permitan esa conexión y alcanzar el ideal de una educación personalizada.