El incendio de Vilaboa deja una cicatriz de 70 hectáreas negras: «Pasámolo moi mal e tivemos moito medo»

María Hermida
María Hermida PONTEVEDRA/ LA VOZ

VILABOA

Vecinos de Paradellas vigilan el monte para que no rebrote el incendio en Vilaboa
Vecinos de Paradellas vigilan el monte para que no rebrote el incendio en Vilaboa ADRIÁN BAÚLDE

El fuego, que llegó a acercarse peligrosamente a las casas de Pardellas y Santa Cristina, está estabilizado

25 ago 2025 . Actualizado a las 18:22 h.

Con un chaleco reflectante del Concello puesto, ojeras y cara de cansado, el alcalde de Vilaboa, César Poza, recibía este sábado a la ministra de Defensa. Margarita Robles acudió a agradecer su labor a los militares de la UME que habían participado en la extinción de incendio forestal en este municipio y que acababan de retirarse al rebajar la Xunta el nivel de alerta por darse el foco por controlado. Robles preguntó al regidor cómo habían idos las cosas, y este contestó: «Agora respiramos máis tranquilos porque a situación empeza a estabilizarse pero pasámolo moi mal e tivemos moito medo pola proximidade do lume ás vivendas». Luego, agradeciendo la labor a todos los medios, terrestres y aéreos que trabajaron en el incendio y ante la presencia tanto de la ministra como de la conselleira de Medio Rural, María José Gómez, el mandatario añadió: «É impresionante ver como traballan os técnicos e os operarios. Estiven con eles e deixoume impresionando a maneira que tiveron de atacar o lume».

Pronunciaba César Poza esas palabras el sábado al mediodía, justo cuando los militares de la UME se retiraban ya y los medios de la Xunta continuaban a pie de fuego porque aunque con focos ya estabilizados, seguía ardiendo.

En la mañana del domingo, la Xunta señaló que el fuego de Vilaboa se daba por estabilizado y ponía número a la herida negra que dejó el fuego en el municipio en esta ocasión: un total de 70 hectáreas.

La zona afectada fue la de Santa Cristina de Cobres. De hecho, estuvieron en jaque las casas de Paradella y Santa Cristina, de ahí que la Xunta optase por activar el nivel de alerta 2. Se mantuvo ese nivel mientras las llamas avanzaban de forma peligrosa por la cara del monte que da a la ría de Vigo. De hecho el olor a humo era grande en la ciudad olívica a cuenta de este fuego.

El sábado por la mañana se logró rebajar el nivel de alerta gracias a la labor llevaba a cabo por los medios medios terrestres y aéreos, incluyendo helicópteros, aviones, brigadas forestales y motobomba. Eso permitió contener el avance hacia los núcleos habitados y que finalmente se llegase a la situación de estabilización. Ahora, queda extinguirlo.