No, una ballena no puede tragarse a una persona

Los expertos gallegos hablan de la grave imprudencia del buzo sudafricano


REDACCIÓN / LA VOZ

El cuento de Pinocho ha hecho mucho daño. Al menos, al imaginario colectivo después de que las imágenes de una ballena comiendo y escupiendo a un buzo dieran la vuelta al mundo. Pero no, una ballena nunca podría comerse a un ser humano. Así que ni Gepetto ni Pinocho ni Jonás pudieron estar en el vientre del mamífero más grande del planeta.

«Na súa boca pode coller un ser humano de pé e cos brazos estirados pero nunca podería tragalo porque o seu esófago é moi pequeno, non ten máis dunha cuarta de ancho», explica Alfredo López, biólogo de la Cenma (Coordinadora para o Estudio dos Mamíferos Mariños).

Las ballenas son filtradoras y se alimentan de plancton y peces muy pequeños. Abren la boca y cogen toneladas y toneladas de agua. Una vez dentro, con la lengua, empujan el agua para que salga entre sus barbas y solo se queda el alimento que después tragan. «A famosa balea estaba comendo tranquilamente e, no medio do seu alimento ía o buzo. Cando se deu conta de que non podería tragalo, decidiu cuspilo», asegura el biólogo que recuerda cómo durante la época del Prestige «houbo baleas que morreron por tragarse galletas de chapapote, porque non diferencian».

«La ballena no tiene intención de hacerle daño y no se lo hace. Nunca se lo iba a tragar porque, físicamente, no puede. Ni masticarlo si quiera», confirma Paco Franco, Director Técnico del Aquarium Finisterrae de A Coruña. El buzo, eso sí, tuvo mucha suerte, «Si la ballena se llega a haber asustado se podría haber sumergido. Un ser humano puede aguantar la respiración 3 minutos (los grandes campeones de apnea) y una ballena puede aguantar hasta 45 minutos en inmersión. Si no lo llega a soltar el buceador habría muerto ahogado irremediablemente», asegura el experto. «Unha balea con ese tamaño podería habelo lanzado moitos metros cun leve movemento de aleta e chegar a matalo», añade Alfredo López.

Imprudencia

«Lo primero que pensé al ver las imágenes fue: “qué buzo más imprudente”. La filmación de la naturaleza se está llevando a unos límites inadecuados. e está empezando a molestar demasiado a los animales para grabarlos, se está llegando a una situación contra natura y se están asumiendo riesgos excesivos», afirma rotundo Paco Franco y, en la misma línea se pronuncia el biólogo de la Cenma: «A min parécenme lamentables esas imaxes porque son moi crítico co feito de nadar preto dos cetáceos. É interferir e molestalos. Están saíndo continuamente persoas achegándose ás baleas, ás orcas... Estaba claro que algo como isto tiña que pasar».

Jesús Corzo, instructor de Buceo Galicia, recuerda que en España «está prohibida por ley la interacción con los mamíferos marinos. Se pueden ver, disfrutar de ellos, pero nunca acercarse. Nuestra principal es ser prudentes», recuerda este buzo con 30 años de experiencia.

«Hai que ter respecto e medo. Fai uns anos atopámonos cunha parella de caldeiróns de 1.500 quilos. Vin como a femia ía a varar na praia, achegueime para impedilo e, nese momento, o macho identificouno coma unha ameaza e achegouse para aplastarme contra ela. Saín como puiden», recuerda Alfredo López.

 «Sudáfrica tiene unas aguas tremendamente ricas en pesca y en placton y están frecuentadas por todo tipo de mamíferos marinos y grandes depredadores. Nuestro tiburón, Gastón, es sudafricano. Podría ser vecino de la famosa ballena de las imágenes», confiesa el director del Aquarium Finisterrae. «Este tipo de rorcuales recorren miles y miles de kilómetros entre la zona de reproducción y la de alimentación. Seguro que la ballena que tragó al buzo no estaba sola». 

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UXÍA RODRÍGUEZ

El buzo engullido por una ballena, Rainer Schimpf de 51 años, cuenta lo que pensó en esos eternos segundos

«Pude sentir una presión en mi cadera, contuve el aliento porque pensé que iba a liberarme más adelante y no me dio tiempo para tener miedo, sólo usé mi instinto», son las palabras de Rainer Schimpf, el buzo sudafricano de 51 años que ha hecho realidad una historia bíblica y un cuento infantil. 

Él se ha convertido en la reencarnación de Pinocho, Gepetto y el profeta Jonás. Todo a la vez. 

«Pinocho acabó reconociendo que no estaba siendo bueno, y arrepentido decidió buscar a Geppetto. Supo entonces que Geppeto, al salir en su busca por el mar, había sido tragado por una enorme ballena. Pinocho, con la ayuda del grillito, se fue a la mar para rescatar al pobre viejecito. Cuando Pinocho estuvo frente a la ballena le pidió que le devolviese a su papá, pero la ballena abrió muy grande su boca y se lo tragó también a él. Dentro de la tripa de la ballena, Geppetto y Pinocho se reencontraron. Y se pusieran a pensar cómo salir de allí. Y gracias a Pepito Grillo encontraron una salida. Hicieron una fogata. El fuego hizo estornudar a la enorme ballena, y la balsa salió volando con sus tres tripulantes. Todos se encontraban salvados», es El Cuento de Pinocho

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