Lourizán halla tres familias de pino que resisten la plaga del nematodo

Los técnicos calculan que las semillas podrán comercializarse a finales de año


Redacción / La Voz

Combatir el nematodo del pino, cuyo nombre científico es Bursaphelenchus xylophilus, no es tarea sencilla. No existe lucha biológica que permita acabar con esta plaga, explica Enrique Martínez, director del Centro de Investigación Forestal de Lourizán. Así que en el año 2013 se optó por poner en marcha una investigación que permitiera encontrar familias de pino que fueran resistentes a ella. La tarea recayó sobre un equipo coordinado por Raquel Díaz, que ahora está obteniendo los primeros resultados. De las 91 familias de pinus pinaster, el pino del país, a las que se le inoculó este virus, tres de ellas han demostrado una resistencia del 80 %. Ahora solo queda que sus semillas sean catalogadas a nivel nacional para que, posteriormente, puedan ser puestas a disposición de todos los interesados.

«El nematodo es una enfermedad que ha llegado para quedarse. En todos los países en los que ha entrado han optado por encontrar familias de coníferas que sean resistentes y ese ha sido también nuestro trabajo», explica Martínez. Esta plaga afecta, actualmente, a 25 municipios del sur de la provincia de Pontevedra, que se encuentran en cuarentena. En ellos fue preciso poner en marcha una serie de medidas, que afectan tanto a los aserraderos como a los propietarios del monte, para evitar que se propague este temido gusano al resto de la comunidad. Al mismo tiempo, se inició una investigación que quería encontrar especies de pino que fueran resistentes a la plaga. El centro de Lourizán contaba ya con una gran base de material genético, pues lleva años trabajando en la mejora genética del pino. Hasta el 2013, esos trabajos se centraban en criterios como la rectitud o el crecimiento. Pero, a partir de entonces, los estudios se dedicaron al nematodo.

La cepa que afecta a España resultó ser más virulenta que la de Portugal, EE. UU. o Japón «Aprovechamos que teníamos familias de pinos que ya eran superiores en algunas características como el crecimiento y empezamos a inocularle el individuo», explica el director del centro. Esto se hizo en plantas de invernadero y en condiciones extremas, es decir, de altas temperaturas y sequía, que es cuando mejor se desarrolla el gusano. Además, se seleccionaron varias cepas de nematodo para el estudio. «Se escogieron dos de España, dos de Portugal, dos de Japón y una de estados Unidos. Resultó que la más virulenta era la española», explica Martínez. El nematodo fue inoculado en un total de 91 familias de pino diferentes.

Los primeros estudios determinaron que las dos especies de pino más plantadas en Galicia, pinaster y radiata, eran susceptibles de esta enfermedad, con mortalidades de entre el 40 y el 65 %. Sin embargo, tras años de trabajo, los investigadores consiguieron encontrar tres familias de pinus pinaster que mostraban una resistencia a la enfermedad. Y es que hasta en un 80 % de los casos, en algunos ejemplares más, lograban superar la plaga. «Es un grado de supervivencia importante que nos ha animado a catalogar estas tres familias para incluirlas en el registro nacional para, posteriormente, poder comercializarlas y que se puedan utilizar en la silvicultura», explica Martínez. La documentación ya ha sido remitida a Madrid, donde un laboratorio de referencia comprobará los resultados obtenidos en Lourizán. En el centro confían en que este proceso esté rematado hacia final de año. A partir de ahí, la semilla será puesta a disposición de los viveros para que puedan comercializarla y los montes gallegos dispongan de pinos que sean capaces de sobrevivir a este microscópico pero temido gusano.

Galicia, única comunidad que cuenta con tres huertos semilleros del sector forestal

En el año 2014, Galicia se convirtió en la primera comunidad autónoma de España en dar de alta tres huertos semilleros, explica el director del Centro de Investigaciones de Lourizán. Allí es donde se encuentran las semillas de las tres especies de pinus pinaster que han demostrado una mayor resistencia a la plaga del nematodo, además de ejemplares de otras muchas variedades como el castaño. «Es material que cuenta con la etiqueta azul y cuya superioridad genética está contrastada», asegura Martínez. Explica que es voluntad de la consellería que las semillas resistentes al nematodo se recojan allí y se distribuyan a través del Sequero de la Xunta, Semfor de Boqueixón.

«La enfermedad es muy grave y cuando se empieza a expandir es muy difícil de combatir. Todos los países afectados apuestan por la mejora genética», insiste Martínez. Asegura que, actualmente, la plaga del nematodo del pino se ha extendido ya por todo Portugal y que países como Francia han mostrado su preocupación porque pueda afectarles. «No hay lucha biológica, se puede luchar contra el insecto vector que transporta al gusano, pero para eso hay que usar insecticidas y en masas forestales tiene mucho riesgo», sostiene. Por eso considera que la solución que ofrece Lourizán es la mejor para acabar con la plaga. «En todas las enfermedades la mejor solución es buscar una vacuna, unas familias que sean resistentes a ella», sostiene. Eso es lo que han logrado los técnicos que trabajan en el equipo de Raquel Díaz. Los semilleros puestos en marcha en su día facilitarán ahora la consecución de las semillas necesarias para ser distribuidas y que los viveros puedan hacer llegar al sector forestal una especie de pino que resiste el envite de esta terrible plaga. 

Nematodo, el gusano que tiene en jaque al sector forestal de Pontevedra

M. Alfonso

La plaga afecta ya a 25 municipios del sur de la provincia

El nematodo de la madera del pino, cuyo nombre científico es Bursaphelenchus Xylophilus, es un gusano microscópico que mide menos de 1,5 milímetros. Este pequeño bicho tiene en jaque a todo el sector forestal de la provincia de Pontevedra y, por ende, al del resto de Galicia. Y es que está considerado uno de los organismos más peligrosos para las coníferas de todo el mundo. El pino es su principal víctima y su presencia es sinónimo de problemas para comunidades de montes y aserraderos. Lo saben bien en los 25 municipios que forman el sur de la provincia de Pontevedra. Allí llevan unos meses aplicando las medidas de contingencia diseñadas por Europa y por la Xunta para evitar que la plaga se extienda. «Los daños son importantes y las pérdidas que puede haber para la industria son grandes», explica Elier Ojea, presidente de la federación empresarial de aserradores y rematantes de madera de Galicia (Fearmaga).

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