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Siembra de repollo, romanesco y lombarda para crear un jardín de coles en Meis

Bea Costa
bea costa MEIS / LA VOZ

AGRICULTURA

CAPOTILLO

La iniciativa se inscribe en un proyecto de investigación Erasmus+ dirigido por la Misión Biolóxica de Galicia, que implica a colegios de España, Irlanda y Portugal

11 oct 2021 . Actualizado a las 08:42 h.

Coliflor, romanesco, lombarda, repollo, coles de Bruselas, brócoli... Estos vegetales que para el común de los mortales no tienen más interés que el de llevárselos al plato son el objeto de una investigación inédita en España, incluido en el Programa botánico de selección y mejora participativa de la Unión Europea (Erasmus+). La propuesta partió de la Fundación Antón Losada Diéguez y de su dirección y supervisión se encarga la Misión Bioloxica de Galicia, en estrecha colaboración con el colegio de Mosteiro (Meis). Es este uno de los tres centros educativos que participan en la iniciativa, junto al Galway Coláiste Iognáid de Irlanda y la Escola Básica e Secundaria Armando Cortés-Rodrigues de Vilafranca do Campo, en Azores. El proyecto arrancó el curso pasado y se desarrollará hasta el 2023.

El objeto del experimento es producir nuevas variedades de repollo más productivas y resistentes a estrés y mejor adaptadas a las condiciones de cada región. Pero el proyecto no se queda solo en el cultivo de la verdura para el cocido. Permitirá, además, crear una suerte de jardín de coles (brásicas), cuyas semillas germinan ya en el invernadero del centro de Salcedo.

CAPOTILLO

Los alumnos de Mosteiro acudieron este viernes al centro del CSIC en Pontevedra para participar en la siembra de alrededor de 40 variedades que, en cuanto alcancen un tamaño óptimo, en noviembre, se trasplantarán en Meis. Plantas de hoja verde y morada se adueñarán de la leira situada al pie de la carretera de Mosteiro y de alguna que otra rotonda también, porque las coles, además de ricas y nutritivas, tiene utilidades ornamentales. Esta experiencia le sirve a los alumnos de cuarto de la ESO para introducirse en el campo de la ciencia aplicada y del mundo agrario y resulta «supermotivadora», en palabras del profesor de Bioloxía, Camilo Ojea. No solo por el aliciente que supone salir del aula y trabajar la tierra; los alumnos también viven la experiencia de probar su propia cosecha, y es que los repollos del Erasmus+ ya dieron para muchos menús en el comedor escolar.