La planta que transformará los residuos orgánicos de O Salnés en fertilizante para las viñas de Martín Códax

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

AGRICULTURA

Cedida

La bodega y la Diputación de Pontevedra colaboran para crear el primer centro de agrocompostaje de la comarca, que dará servicio a los municipios arousanos

19 feb 2025 . Actualizado a las 14:08 h.

Los nueve municipios que forman la comarca de O Salnés dispondrán, en breve, de una planta en la que podrán depositar sus residuos orgánicos. Allí se mezclarán con los procedentes de la actividad vitícola de Bodegas Martín Códax para formar un fertilizante natural que permitirá abonar hasta el 30 % del viñedo que poseen los socios de esta cooperativa. Este es, a grandes rasgos, el proyecto que busca construir la primera planta de agrocompostaje de esta comarca arousana. Una iniciativa en la que, además de la bodega, colabora la Diputación de Pontevedra.

La sostenibilidad es una de las máximas de Bodegas Martín Códax, que lleva ya tiempo poniendo en marcha todo tipo de iniciativas para reducir su huella de carbono. Ahora, la cooperativa ha decidido participar en un programa de impulso a la gestión sostenible de residuos, con el objetivo de revalorizar los subproductos que se generan durante el proceso de elaboración del vino. Para ello, se construirá la primera planta de agrocompostaje de O Salnés, que se ubicará en la parcela de investigación Pé Redondo que la bodega tiene en Meis

Allí se tratarán todos los residuos orgánicos procedentes de la actividad vitivinícola, como el bagazo de la uva o los raspones. También se incorporarán los restos orgánicos de los municipios arousanos, en un porcentaje que se definirá próximamente en colaboración con la Diputación. Con todo ello se producirá compost, alrededor de 3.300 toneladas al año, que la bodega podrá utilizar para abonar sus fincas. Según calculan en Martín Códax, esta cantidad cubrirá aproximadamente el 30 % de las necesidades de fertilización de las 400 hectáreas de viñedo que poseen entre la bodega y sus socios.

«A idea é que os concellos poidan depositar aquí parte dos residuos do contenedor marrón, quizáis os de grandes productores como supermercados ou restaurantes», explica Miguel Tubío director técnico de la bodega. Porque uno de los objetivos del proyecto es el de conseguir el mejor compost posible. «Nós temos bagazo e raspóns da uva, que son residuos baixos en nitróxeno, e para facer un bo compost se precisa tamén un material rico en carbono, un estructuante, que son os restos de poda triturados. Os restos orgánicos dos concellos son ricos en nitróxeno, co que creemos que con todo iso imos ter un compost de calidade», añade.

A mayores, otro de los objetivos del proyecto es reducir la huella de carbono que se produce en la gestión de estos residuos. Porque no hará falta transportarlos fuera de la comarca para que puedan ser tratados, ni se precisará tampoco ir muy lejos para aprovechar el compost, que abonará las fincas de los viticultores. «Un dos obxectivos é que todo o compost se produza e se consuma a nivel local», añade Tubío. 

Con la creación de esta planta, que podría estar operativa a lo largo del año que viene, Martín Códax quiere también reforzar su compromiso con la economía circular, promoviendo una gestión eficiente de los residuos y reduciendo la dependencia de fertilizantes químicos. Además, se cree que este proyecto piloto podrá servir de referencia para otras zonas y contribuir a una mayor concienciación sobre la importancia del compostaje como alternativa a la incineración y a otros modelos de gestión de residuos menos sostenibles.

 «A intención nunca foi er unha planta propia, senon acdar a circularidade de todos os residuos da adega», explica Tubío. Asegura que el proyecto busca «devolver estos restos á terra, á súa orixe. A economía circular existiu sempre e non ten sentido desaproveitar residuos orgánicos que poden ser valorizados».

El proyecto se enmarca en la estrategia de sostenibilidad de Bodegas Martín Códax, consolidando así el compromiso de la bodega con el respecto al entorno y el desarrollo de prácticas responsables en la viticultura. A través de iniciativas como esta, explican en la bodega, se refuerza su apuesta por un modelo de producción sostenible, basado en la economía circular y en la reducción de su huella ambiental. También promueve la valorización de los residuos y la regeneración del suelo, contribuyendo a la preservación del ecosistema local y al futuro de una viticultura más respetuosa con el medio ambiente.