Vino, ganadería y forestal: principales usos de las parcelas del Banco de Terras

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

AGRICULTURA

PACO RODRÍGUEZ

El 44,5 % de las fincas están ya arrendadas, y otro 6,6 %, en proceso

15 dic 2025 . Actualizado a las 10:34 h.

A Francisco Javier Varela el Banco de Terras le pareció una buena idea desde el principio. Porque él fue uno de los primeros en recurrir a esta entidad para buscar nuevas tierras en las que cultivar hierba y maíz para alimentar a las 75 vacas en ordeño que él y su socio tienen en SAT A Mella, en Arzúa. La experiencia fue buena y, actualmente, son seis ya las fincas que tiene en arrendamiento. Como él hay otros muchos propietarios de Galicia. El sector primario precisa terreno, sobre todo para cultivar viñedo, dar servicio a las ganaderías o plantar masas forestales. Esos son los principales usos que, explican en la Consellería do Medio Rural, se le da a la tierra que gestiona el banco.

«Son leiras que me quedan relativamente cerca e o prezo é o do mercado ou menor», cuenta Varela. En su caso, empezó alquilando tierras propiedad de la Consellería do Medio Rural, «masas comúns que quedaron sobrantes da parcelaria», añade. En su zona, cuenta, no hay demasiada disponibilidad de terrenos, de ahí que el Banco de Tierras sea una buena opción. También explica las ventajas que este sistema tiene para todos los implicados. «Para a Administración está ben, porque recupera algo dos cartos que investiu e tamén para o medio ambiente, porque as terras están coidadas e axudan a previr os lumes», afirma. Porque, de otra manera, esas masas comunes que sobran de las parcelarias «estarían completamente abandonadas», dice.

Nueve hectáreas

Este ganadero empezó alquilando cuatro fincas por un plazo de cinco años y, ahora, ya tienen seis parcelas, que en total suman más de nueve hectáreas. Ahora, alguno de los alquileres acaba de firmarlos por diez años. En ellos cultivará maíz y hierba para alimentar a sus animales. Porque la ganadería es, tal y como reconoce Cristina Zolle, técnica del Banco de Terras, uno de los principales usos que se les da a las fincas que se alquilan a través de esta entidad. Los otros son el viñedo y el forestal, que también tienen mucha demanda. «Temos moita para plantar especies forestais, pero tamén para viñedo e para gandería», cuenta. En cuanto a los que alquilan, «temos moitas chamadas de xente que herdou terreos ou que vive fóra de Galicia», asegura.

Dos convocatorias al año

Actualmente, el Banco de Terras cuenta con 19.173 parcelas, a las que se puede optar en dos convocatorias cada año. «Cada ano abrimos dous períodos de quince días para que os propietarios poidan optar ás parcelas en concorrencia», cuenta Zolle. El 1 de mayo y el 1 de noviembre se pone en marcha el proceso. Es entonces cuando los interesados pueden hacer sus ofertas. «Poden consultar que parcelas son no Sitegal e saber que aproveitamento teñen, porque pode ser agrícola, pecuario ou forestal», relata Zolle. Lo ideal, también, es que vayan a verlas.

A la hora de cubrir las solicitudes tienen que aportar una serie de información, como el destino que le van a dar o la proximidad a sus explotaciones. Con todos esos datos se crea un baremo, para otorgar la finca al que más puntuación obtenga. «Normalmente valoramos máis que sexa un profesional ou que as parcelas estean preto da súa explotación», añade. Una vez elegido el adjudicatario, se firman los contratos. En las parcelas de la titularidad de la Xunta, el tiempo máximo de alquiler es de 30 años para usos agrícolas, 70 para los forestales. Hasta 10 años se puede alquilar sin problema y, a partir de ahí, hay que justificar la necesidad de más tiempo, como que se va a instalar una explotación de viñedo o de frutales. En el forestal, en cambio, los propietarios tienen que acogerse a los modelos silvícolas de la Xunta y solo se les permite un turno de corta. Las cosas cambian en las parcelas de particulares, donde los tiempos máximos son de cinco años, veinte, para aprovechamientos forestales. «Se alguén quere máis tempo, hai que consultalo co propietario», afirma Zolle.

El proceso es aún más sencillo para los propietarios, que solo tienen que aportar los documentos que acreditan la titularidad de las parcelas y un certificado bancario. Lo primero puede complicarse, «e, se non teñen todos os papeis, pedímoslles que nos asinen unha declaración responsable», cuenta. Los técnicos revisan la finca y la ponen en el banco, donde tiene que estar un mínimo de tres años. Si alguien la solicita en alguna convocatoria, ellos se ocupan de toda la tramitación y de cobrar las rentas, que luego ingresan al propietario. «Eso si, mentres non se arrenda, o propietario segue a ser responsable dela e ten que limpala», añade.

Otra fórmula que también ofrece el banco son los arrendamientos pactados, en los que el propietario de la finca y el que quiere alquilarla ya están de acuerdo, pero recurren al banco para que realice todos los trámites. «Dámoslles aos dous seguridade, garantías e facilidades, porque se despreocupan de andar cobrando», explica. Es un sistema que se utiliza mucho, sobre todo, por parte de comunidades de montes que alquilan tierra para viñedos. En estos casos, el alquiler se puede realizar en cualquier época del año.

Pontevedra, la provincia más cara y con menos oferta, y Ourense, la más barata

Las necesidades de tierra son diferentes a lo largo y ancho de Galicia. En las comarcas ganaderas o en los territorios de las denominaciones de origen suele ser un bien escaso y, donde no hay demanda, suele haber en abundancia. En este sentido, la oferta de fincas en alquiler que hay en el Banco de Terras es un fiel reflejo de esta circunstancia. Pontevedra es, de esta forma, la provincia en la que menos extensión de terreno hay en alquiler y donde los precios son más elevados. Todo lo contrario a lo que sucede en la provincia de Ourense.

«As propiedades particulares que temos concéntranse en zonas onde non hai moita demanda», explica Zolle. En total, el Banco de Terras dispone actualmente de 19.173 parcelas, de las que 12.932 son propiedad de la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural (Agader) y otras 6.183 de propietarios particulares. De ellas, 5.996 están alquiladas, lo que supone el 44,5 % de todas las que gestiona esta entidad, y 890 están en proceso de arrendamiento, el 6,6 % del total.

Por provincias, es Ourense la que tiene un mayor número de fincas dadas de altas en el Banco, con 7.320 parcelas. La siguen A Coruña (5.779), Lugo (3.409) y Pontevedra (2.665). Sin embargo, debido al tamaño medio de las parcelas, es A Coruña la que cuenta con mayor extensión a disposición de esta entidad, con 2.653 hectáreas. Lugo tiene 1.973, Ourense 1.881 y Pontevedra 608.

También son diferentes los precios medios que alcanzan estos terrenos en las diferentes provincias. La más cara es Pontevedra, donde la hectárea se paga a 157 euros. La siguen A Coruña, con 129 euros, Lugo (117) y Ourense (92). En general, el precio medio de estos terrenos en Galicia es de 118 euros por hectárea.

Nuevos alquileres

En el Banco de Terras también están trabajando para poner en marcha una nueva forma de adjudicar las parcelas, que autoriza la ley que se aprobó en el año 2021. La idea es que aquellas fincas que no encuentren propietarios en alguna de las dos convocatorias que se hacen al año puedan ser alquiladas directamente por aquellos que presenten una oferta. Esto permitirá que la tramitación sea más ágil y se realice en cualquier momento.

19.173 parcelas en el banco

De ellas, 13.391 cumplen todos los trámites necesarios para ser alquiladas.

118 €, precio medio por hectárea

Pontevedra es la provincia más cara y Ourense la más barata, con diferencia.

5.966 parcelas arrendadas

Hay otras 890 en proceso de arrendamiento y 6.535 disponibles.