Galicia ante los fuegos de propagación extrema: «Ata as carballeiras están secas»
FORESTAL

Expertos en extinción advierten que las condiciones extremas que afrontan son «iguais ou peores» que las de las grandes oleadas del 2006 y 2017
14 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Castaños, robles... El follaje denso y húmedo de estas especies autóctonas suele convertirlos en árboles bomberos. Pero durante la actual campaña de alto riesgo de incendios, ni ellos pueden poner coto a las llamas. Porque el estrés hídrico es tal en Galicia, que incluso sus hojas se han quedado sin agua. «Ata as carballeiras están secas. Levamos máis de dous meses sen que chova e o 100 % do combustible que hai no monte e nos prados está para arder», explica Aurelio Mosteiro, agente ambiental y coordinador de la Unidad de Investigación de Incendios Forestales (UIFO) de la Consellería do Medio Rural. Un índice de humedad inferior al 30 %, incluso de noche, y ráfagas de viento que han llegado en algunas zonas a los 80 kilómetros por hora han hecho que, como explica este técnico, las condiciones climáticas a los que se enfrentan los equipos de extinción «que levan dende o 1 de xullo traballando sen parar» sean «iguais ou peores» a las que favorecieron las grandes oleadas de incendios del 2006 y del 2017. De momento, parece que no habrá tregua.
¿Qué ha pasado este año?
Las lluvias de la primavera y el buen tiempo que vino después multiplicaron la cantidad de combustible fino en terrenos forestales y agrícolas. Tras las precipitaciones, el fuerte calor posterior secó tanto la hierba que convirtió las praderas que antes actuaban como cortafuegos en una mecha que no ha hecho más que contribuir a propagar las llamas, conduciéndolas hasta zonas de combustible grueso (arbustos o árboles). Las praderas suelen ayudar a parar las llamas cuando están húmedas, «pero están tan secas que as gramíneas fan coma unha pequena explosión e contribúen á súa propagación», explica este técnico ambiental.
Esa cantidad de combustible, unida a las ráfagas de viento, es la que ha favorecido que algunos de los incendios de esta temporada puedan entrar dentro de la categoría de fuegos de propagación extrema —no de sexta generación— por la rapidez con la que avanza la cabecera, su impredecible avance y por la capacidad que tienen las pavesas que desprende la maleza quemada para superar obstáculos. Habrá que analizar cada caso en detalle para definirlos con certeza. De momento, lo que sabe este técnico es que en las circunstancias actuales, basta con el viento que genera la propia cabeza al avanzar para que se produzcan focos secundarios que complican la extinción: «Imaxina que o lume é coma unha frecha. A punta é a cabeceira e ao avanzar xera ventos desecantes que axudan a secar aínda máis a vexetación e calquera pavesa que salte pode entrar en combustión. É moi perigoso porque podes estar atacando a cabeceira e de súpeto saltarche un lume por detrás que che deixa acurralado».
¿Cuáles son las causas de los fuegos?
Aunque las condiciones climáticas a las que se enfrentan los servicios de extinción este año son particulares, cada vez son más habituales. Las que no son muy diferentes a las casuísticas de otras temporadas son las razones que están detrás de la combustión que ha provocado estos incendios. Aunque la causa de muchos aún está en investigación, el coordinador de la UIFO estima que en el Macizo Central ourensano y sur de la provincia de Pontevedra, en torno a un 80 % de los incendios son intencionados, un porcentaje que baja un poco en las provincias de A Coruña y Lugo. Al mismo tiempo, en torno a un 20-25 % responden a negligencias. «Esta tempada está habendo moitos lumes provocados polo uso da maquinaria agrícola ou desbrozadoras, pero tamén por cabichas porque tal e como está todo prenden moi fácil. Tamén houbo algún debido a árbores que caeron sobre liñas de alta tensión debido ao vento. E despois están os provocados por alguén que sabe cando prender. Están facendo moito dano e están poñendo en perigo a vida as aldeas e tamén aos axentes que están traballando na extinción», indica.
¿Qué particularidades tiene Galicia a la hora de hacer frente a los fuegos?
No es lo mismo hacer frente a un gran incendio como los que se produjeron en Canadá en estados como Alberta o la Columbia británica que un fuego en Galicia. La principal diferencia es que la gallega es la comunidad con más núcleos de población de toda España y blindar a la población de las aldeas es una prioridad. Para protegerse de estos nuevos eventos extremos es fundamental, como dicen los expertos, es mejorar la gestión del paisaje e instruir a la población para que adopten medidas de autoprotección. Pero también, como añade el coordinador de la UIFO, es fundamental contar con la colaboración ciudadana para esclarecer las causas de los fuegos. «Informar sobre calquer problema de lindes, cinexético, coa directiva da comunidade de montes ... que poida haber na zona na que se produxo un incendio pode axudar a esclarecer as causas. Despois xa se van descartando cousas a medida que avanza a investigación, pero esa axuda é importante», dice. Y recuerda un teléfomo anónimo para avisos: 900 815 085
¿Cómo influye el abandono del medio rural en el modelo de incendio?
Una de las grandes preocupaciones de los técnicos de prevención e investigadores forestales es que ya no hace falta llegar a condiciones de riesgo extremo para que el control de un incendio se vaya de las manos. Un ejemplo claro es el incendio de Pedrogâo Grande, en Portugal, del 2017, con decenas de muertos, que marcó un antes y un después en la estrategia de lucha contra incendios a este lado del Atlántico. Un estudio realizado entonces por Juan Picos, Marc Castellnou y Joaquím Salgueiro muestra que aquellos días en Pedrogâo no había riesgo extremo de incendio, era muy elevado. Pero la maleza acumulada por el abandono y la falta de gestión del monte alimentaron las llamas, que acabaron liberando la energía equivalente a 25 bombas atómicas como las de Hiroshima. En ese caso, aunque se desplegaran todos los efectivos del mundo no se podría controlar.
¿Son fuegos de sexta generación los que se están produciendo en Galicia?
No. Según la clasificación realizada por el inspector de bomberos del Grupo de Actuaciones Forestales (Graf) de Cataluña y analista Marc Castellnou, estos son aquellos que producen tormentas de fuego y la intensidad liberada les permite dominar la meteorología en su entorno creando condiciones de tormenta y propagación extrema.