A la gallina de Mos le gusta el trigo callobre

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

GANADERÍA

OSCAR CELA

Un proyecto de investigación desvela que los cereales autóctonos de Galicia son la mejor fuente de alimentación para estos animales y permiten a las granjas ahorrar en costes

29 ene 2024 . Actualizado a las 09:27 h.

Hace solo unos años, apenas se conservaban cuarenta ejemplares de gallina de Mos en Galicia. Esta raza autóctona, que a punto estuvo de desaparecer, goza actualmente de buena salud y se ha convertido en un producto con mucha demanda en los mercados. El problema es que no existen casi estudios de investigación que, por ejemplo, ayuden a los criadores a elegir la mejor forma de alimentar a estos animales. Así que Avimós, la asociación que agrupa a los avicultores de esta raza, puso en marcha el pasado año una investigación que buscaba poner en valor fincas en desuso para cultivar en ellas variedades de trigo y maíz autóctonas de Galicia que pudieran ser utilizadas en la alimentación de estas aves. Los resultados fueron de lo más positivos. Estos cereales contienen más proteína y no solo son mejores para alimentar a estas aves, sino que su cultivo permite al avicultor reducir considerablemente los costes de producción.

«Os estudos que hai en avicultura son sobre a cría en industrial, que se refiren a animais de crecemento moi rápido», cuenta Diego Rois, director técnico de Avimós. Información que no sirve a los criadores de gallinas de Mos, «que son de crecemento moito máis lento», explica. Lo primero que comprobaron es que los requerimientos nutritivos de estos animales no son tan exigentes como el de las estirpes de crecimiento rápido, en especial, en la cantidad de proteína bruta que debe haber en la ración. Así, aunque en los primeros meses de vida del pollo estos necesitan un 18 % de proteína, a partir del segundo o tercer mes, «entre un 13 ou un 14 % de proteína é suficiente nesa fase de cebo», añade Rois.

Fuente de proteína

El objetivo del proyecto era demostrarle a los avicultores de esta raza que, aprovechando terrenos sin uso que tenían en sus granjas para cultivar la alimentación de sus animales, podían reducir notablemente sus costes de producción. Y se decidió apostar por fuentes autóctonas de proteína, como los trigos Callobre y Caaveiro y el maíz Aranga. Los investigadores se dieron cuenta de que los trigos que se importan para alimentar a estos animales tienen un contenido en proteína del 10 %, muy inferior al que contienen los trigos autóctonos. «Sabemos que entre un 13 ou 14 % de proteína é suficiente para criar a estes animais a partir dos dous ou tres meses, na fase de cebo. As porcentaxes que ten o trigo autóctono son de entre o 13 ou 14 %, co que cambiando a variedades de trigo e millo autóctonas danos esa porcentaxe. Os polos medran máis e abarátanse os custos», añade Rois.

Gracias a esta investigación, Avimós puede ahora «informar e asesorar aos criadores de aves de crecemento lento de que os requirimentos nutritivos destes animais son diferentes aos de aves de crecemento rápido, porque o mercado da alimentación aviar está moi enfocado a estes últimos animais», explica Rois. Y eso tiene una repercusión importante sobre los costes de producción. «O principal custe no mercado da alimentación é a soia, porque ten unha porcentaxe altísima de proteína. Agora sabemos que na fase de crecemento e cebo esa soia se pode substituír por trigo e millo autóctono de Galicia, co aforro que iso implica», afirma. Además, vistas las ventajas que tiene alimentar a estos animales con cereales autóctonos, muchos criadores podrán optar por poner en valor tierras que tenían abandonadas en las inmediaciones de sus explotaciones para producir en ellas los cereales con los que alimentar a sus gallinas.

OSCAR CELA

José Zapata, avicultor: «Creo que a cría dunha raza autóctona debe ir ligada a unha alimentación autóctona»

Detrás del proyecto de investigación que llevó a cabo Avimós está José Zapata, que dirige la explotación Chousa de Lea, en Castro de Ribeira de Lea, en Lugo. El también vicepresidente de Avimós explica que ya en el año 2016 dio los primeros pasos para tratar de alimentar a sus animales con variedades de cereales autóctonas. Y que los resultados obtenidos fueron tan satisfactorios que pidió a la asociación que desarrollara el proyecto. En un año bueno, añade, cultivar sus cereales le puede reducir a la mitad la factura de alimentar a sus animales.

«Eu sempre entendín que unha raza autóctona debería ir ligada cunha alimentación autóctona, así que cando souben que había variedades de trigo galegas certificadas intereseime polo tema», cuenta esta productor. Se desplazó al Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo (CIAM) para solicitar las semillas de esas variedades y las plantó en sus fincas para hacer pruebas. Entonces, Zapata ya cultivaba los cereales con los que alimentaba a sus animales, que suplementaba con otros que compraba.

Lo primero que comprobó es que tanto el Callobre como el Caaveiro, variedades de trigo certificadas autóctonas, crecían bien en sus terrenos. «Non daban os rendementos doutras variedades, pero a calidade era moi boa e a min no me importa baixar os rendementos para coller un produto de calidade», añade.

Primeros resultados

Al cambiar la alimentación, notó «un cambio significativo nos animais». Estos comían menos, pero en cambio estaban mucho mejor. «Vale máis, en calidade, un quilo de trigo destas variedades que o dobre do que poida traer de fóra porque un animal con esta alimentación baixa o consumo, pero está mellor», añade. Entonces, quiso saber a qué se debía eso, y encargó un análisis de la composición de estos cereales, que comparó con el de otros trigos comerciales. «Se eu tiña un cereal cunha proteína do 9 %, a do Callobre era do 17 %. Aí estaba diferenza e o por que os animais estaban máis vigorosos», explica.

Zapata sostiene, además, que cultivar estos cereales para alimentar a las gallinas de Mos suele suponer un ahorro, aunque también tiene sus inconvenientes. «Inda que os custos por traballar a terra se incrementaron bastante, unha parte importante é o risco que corremos. Este ano aínda non puiden sementar, cando normalmente semento entre novembro e decembro por culpa do tempo», afirma. Su experiencia le ha permitido saber que el cereal plantado en enero no es tan bueno como el de noviembre, «porque queda menos fariñento». A pesar de eso, cree que una explotación no puede ser rentable si no produce parte del alimento de sus animales. «Haberá xente que teña posibilidades de facelo, xente que teña terra e outra que non», afirma.

Pero, en su caso y a pesar de todos los inconvenientes, cree firmemente que este sistema «permítenos aforar en custos de produción. Un penso para galiñas pode andar, de media, nos 50 céntimos por quilo, eu podo facer unha mestura de cereais pola metade», afirma. Eso, claro está, siempre y cuando las condiciones meteorológicas le permitan cosechar el cereal, «porque hai anos que perdín todo, aínda que tamén houbo outros nos que saquei unha produción de 2.000 quilos por hectárea, que é moito», concluye.

La necesidad de certificar variedades de maíz autóctonas

Zapata no solo quería cultivar en sus terrenos variedades de trigo autóctonas certificadas, también buscó en Mabegondo otras de maíz. En el centro de investigación le contaron que el banco de germoplasma contaba con más de 700 variedades de este cereal. El problema era que ninguna de ellas estaba certificada. «O millo é o cereal con maior presenza na alimentación do animais, pero en Mabegondo non teñen ningunha variedade autóctona que estea certificada», lamenta este avicultor.

Al final, siguiendo los consejos de los investigadores, plantó la variedad Aranga, que está funcionando muy bien. Pero lamenta que no pueda acreditar, de ninguna manera, que esta es una variedad de maíz autóctona de Galicia y considera que se deberían dar los pasos necesarios para lograr su certificación.