Cuando todo ardía, nació Lume: una historia de resistencia en O Courel

M. Cedrón REDACCIÓN

GANADERÍA

Lume en tierra quemada
Lume en tierra quemada

Mario Nogueira, que comenzó a criar buey tras un incendio que quedó a las puertas de la casa de su padre en el 2002, vio como su rebaño había aumentado al encontrar el pasado día 15 a esta ternera cachena que nació sobre la tierra quemada

28 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Uno de los días que Mario Nogueira pasó batallando contra las llamas para defender de las llamas su pueblo y su rebaño de cachenas que pastorean en la Serra de Roblido y Bendollo, Vilar de Mondelo, Fiais, Cereixido y Centeais, en O Courel, se encontró con una pequeña ternera a la que bautizó como Lume. «Foi o día 15 e estaba recén nacida», recuerda. La imagen de Lume sola en medio de la serra quemada, que subió luego a sus redes, le recordó su historia, un viaje que comenzó hace 23 años también a causa de un incendio. Y también el por qué le debe tanto a esas montañas en las que nacieron sus padres y por qué en un momento en el que, como dice, «o máis sensato sería abandoar a gandeiría por tódolos atrancos aos que nos enfrentamos e porque ves que despois de ter ardido O Courel no 2022 agora volve a arder o que quedaba», parece que aún va a intentarlo: «Porque o que empezou coma un hobbie debido tamén a un lume, acabouse convertindo na miña vida».

El relato de Mario hace un fundido en negro para retrotraerse al año 2002. «Miña nai era de Centeais e meu pai de Chao da Casa, no concello de Quiroga. Aquel ano houbo un lume que chegou xusto ata a casa do meu pai. Eu vivía na Rúa e tiña unha carnicería en Quiroga, pero pensei que tiña que facer algo para que non se abanoasen as aldeas. O que fixen foi o que facía xa meu pai antes de emigrar e o que facía o meu avó materno, criar bois, algo que antes se facía nas casas da zona», recuerda.

Entonces había cuatro personas en la sierra dedicadas a la cría de estos animales, pero pronto quedó solo él. Lo que empezó como un entretenimiento, acabó convirtiéndolo en un estilo de vida y acabó como un referente en la doma de estos animales para trabajo. Después llegaron las cachenas. Empezó con un rebaño de 40 animales, ahora tiene unos 200.

«Agora traballo para unha empresa do País Vasco mercando animais vivos e seleccionando animais para carne, ademáis de facer divulgación do potencial das razas autóctonas. A gandeiría agora lévana máis meu fillo e a muller», cuenta al tiempo que muesrta su decepción con el modo en que se trata a las personas que se dedican a custodiar el campo: «Onde está o rebaño é parte do xeoparque de O Caurel, temos límites de 10 hectáreas de pastizal..... Agora están no medio dun deserto».