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La Guardia Civil hace de escudo humano entre bateeiros y percebeiros en Cangas

SOMOS MAR

Unos 150 mejilloneros claman por poder volver a faenar «sin sentirnos amenazados» mientras una treintena de mariscadores cangueses defienden «nuestro puesto de trabajo durante siete meses»

12 may 2020 . Actualizado a las 21:42 h.

Nuevo asalto en la cruzada que.enfrenta a bateeiros y percebeiros. La Guardia Civil tuvo que desplegar este lunes un amplio dispositivo en Cabo Home para evitar que más de 140 bateeiros llegados de toda Galicia coincidieran con los 30 percebeiros de Cangas reunidos en Donón para evitar que nadie extrajera mejilla. Fueron cuatro tensas horas en los que finalmente, tras la mediación de la Guardia Civil y además, bajo su tutela, bajaron a las piedras seis bateeiros y otros tantos percebeiros aunque la actividad extractiva no llegó ni a medio capacho. Fue la más mediática que se recuerda porque hasta los percebeiros grabaron con móvil a los bateeiros y también la más blindada porque además bajaron guardias a las piedras y dos guardacostas para evitar conflictos mayores. En algunos de esos vídeos se evidencia que, de no ser por la intervención de la benemérita, el enfrentamiento podría tener consecuencias fatales.

«Nós sabiamos que ían vir así que, como xa dixemos e seguiremos mantendo, xuntámonos uns trinta para defender o noso. Nós non collemos mexilla e reclamamos que a Xunta declare a Costa da Vela como zona de especial proteción do percebe, así que non podemos permitir que a leven», manifestó el patrón mayor de Cangas, Javier Costa. Asegura que esperaban intentar llegar a un acuerdo con la otra parte, «para que respecten a nosa zona como o fan os bateeiros das outras rías, pero os que veñen non o fan». Los percebeiros sostienen que Cabo Home es la zona de trabajo de 50 familias durante siete meses y que por eso ni ellos sacan mejilla, para que luego pegue el percebe.

Fueron unos 150 los bateeiros que pasaron la jornada de trabajo en el asfalto, a la altura de la bajada hacia la playa de Barra. «Trátannos como terroristas alá onde imos cando nos só vamos traballar, non tocamos o percebe só a mexilla para as bateas, un sector do que dependen miles de empregos. A Xunta ten que garantizar dunha vez que poidamos traballar en condicións», explicó Carlos Chaves del otro lado de la pantalla de guardias civiles de distintas especialidades que controlaron la situación durante toda la mañana.

Entre los dos grupos había más de 1 kilómetro de distancia y, ni siquiera muchos de los bateeiros se enteraron de que seis de ellos habían bajado a las piedras pese a que, dicen, había un consenso bajo cuerda para bajar todos o ninguno. Los cruces de acusaciones continúan. Los bateeiros acusan a los percebeiros de querer vender ellos la mejilla, y los segundos sostienen que no las quieren para repoblar si no para negociar.