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El invierno de las medusas en las Rías Baixas

m. gago / a. gerpe REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

Cedido

Además de carabelas portuguesas, han aparecido por zonas de Porto do Son cientos de ejemplares de «Velella velella», menos tóxicas pero con las que también hay que tener precaución

16 feb 2021 . Actualizado a las 19:11 h.

El tren de temporales que azotó este invierno las costas de Galicia ha empujado también hacia la orilla un número apreciable de medusas de distintas especies. Llevan semanas apareciendo desperdigadas a lo largo y ancho de las Rías Baixas y la tendencia parece que es a continuar haciéndolo. Este fin de semana numerosas personas que bajaron a las playas de O Salnés o de Barbanza, se las encontraron depositadas en la arena. Dos especies están ahora mismo apareciendo en los arenales, según indican los especialistas. Por un lado están las ya más conocidas carabelas portuguesas (Physalia physalis), en la ría de Pontevedra. Por el otro, está la Velella velella, menos famosa para el gran público, pero que ha aparecido en gran número en playas como Queiruga, en Porto do Son, en la ría de Muros y Noia.

La arribada de medusas a los arenales se suele concentrar en las partes más expuestas de las bocas de las rías. Por ejemplo, hay muchos avistamientos de carabela portuguesa en Major, Montalvo, A Lanzada y otros arenales de Sanxenxo. No son tan frecuentes en las aguas del fondo de la ría, pero entre diciembre y enero hubo una oleada de una tercera especie, la Rhizostoma pulmo, que sorprendió a los vecinos y también a los pescadores que se las encontraban en el mar por sus grandes dimensiones. Ejemplares de esa aguamala se avistaron en lugares tan inusuales como la desembocadura del río Lérez entre el puerto de As Corbaceiras y el puente de A Barca, ya en la ciudad de Pontevedra. Algunos ejemplares de Rhizostoma pulmo también siguen apareciendo de vez en cuando todavía ahora en las playas sanxenxinas de la parroquia de Noalla. 

Miles de «Velella velella»

Sin duda, la imagen más sorprendente se dio este fin de semana en la playa de Queiruga, en Porto do Son. Allí, el mar empujó hasta la arena una ingente cantidad de pequeños ejemplares de Velella velella. Se las podía encontrar a cientos a lo largo de la línea que dibuja la marea.

Biólogos recuerdan que es aconsejable no tocar las medusas y, en caso de que alguien las retire, lo haga con protección adecuada, porque el veneno de algunas especies, sobre todo de la carabela portuguesa, es potente y puede causar graves problemas a los humanos. Se recomienda no retirar las carabelas ni siquiera con guantes normales porque sus pinchos pueden llegar a atravesarlos.