El arrastrero lleva por nombre el topónimo donde el armador, Manuel Lores, tiene una finca
21 feb 2022 . Actualizado a las 14:01 h.Con el Prestige, los informadores y bustos parlantes de medios radiofónicos las pasaron canutas con Muxía. Los que cubrieron el festival de Benidorm, tuvieron que esforzarse para pronunciar Tanxugueiras. Y para dar cuenta del último naufragio se trabaron con el Villa de Pitanxo que Manuel Nores, fundador del grupo familiar que lleva su nombre, eligió para esta embarcación que hacía sus mareas en el Atlántico norte.
Es una de las pocas ocasiones en las que el armador de Pesquerías Nores ha recurrido al uso de un toponímico para bautizar un pesquero. Tiene actualmente otro con nombre de lugar, el Villa de Marín, que suele operar en los caladeros de Mauritania y Guinea Bisáu, y rinde honores al municipio en el que la empresa tiene su sede y en la que reside la familia.
Pero lo cierto es que el grupo ha preferido siempre los patronímicos para denominar a sus pesqueros. Los otros ocho que ahora tiene en activo llevan el nombre de algún miembro de la familia, sea el de los propios fundadores, el de sus sucesores e, incluso, el de los nietos. Esa era ya la línea en los anteriores que tuvo la empresa, hoy exportados o desguazados.
Hubo un Manuel Nores, por supuesto. Y una María Teresa Rodríguez —mujer del fundador—. Llegaron después los hijos Manuel Ángel Nores, José Antonio Nores, Beatriz Nores... Los nietos Iván Nores, Patricia Nores. Y el Villa de Pitanxo.
Finca con animales
¿Qué es Pitanxo? ¿Qué significa Villa de Pitanxo? Es un toponímico. El del lugar en el que Manuel Nores tiene una finca en la que, según vecinos del lugar, tiene animales de cría y de compañía. Está a caballo de una zona urbana y rural y colindante con el barrio Virxe do Porto de Marín, más conocido por A Cañota, y la zona marinera del municipio.
Todos los arrastreros de Pesquerías Nores —que son ocho faenando en distintos océanos— llevan bandera española, destacan otros armadores gallegos. «É a única casa que ten todos abandeirados aquí, o que é un mérito impresionante», apunta un capitán de Burela. También ensalzan el hecho de que en sus tripulaciones el número de profesionales nacionales —en este caso, 16 españoles, algunos nacionalizados, entre ellos ocho gallegos— esté por encima de la media cuando corren unos tiempos en los que la falta de vocación marinera y relevo generacional hacen difícil enrolar a personas que sepan decir de serie raxo, toxo... Villa de Pitanxo.