
El instituto BDRI llega a esta conclusión tras analizar sus patrones de inmersión y observar a ejemplares que emergían con cefalópodos en la boca
25 ago 2025 . Actualizado a las 19:02 h.La del sábado fue una jornada complicada para la navegación en la ría de Arousa, que por tercer verano consecutivo registró la incursión de un grupo de orcas. Se trataba de ocho ejemplares, tal vez más, identificados por el Grupo de Trabajo Orca Atlántica (GTOA), del que forma parte la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma), que interactuaron con cinco veleros, cuyos timones golpearon. Una visita que deja, como mínimo, dos novedades importantes. La aplicación GT Orcas, gestionada por el grupo internacional que vela por la preservación de las orcas ibéricas, anotó un avistamiento en Vilaxoán, lo que supone un extraordinario acercamiento por parte de un cetáceo de estas características. Pero lo que verdaderamente constituye un hallazgo relevante sobre el comportamiento de esta especie en Galicia es que se alimentaron de pulpo, según el Bottlenose Dolphin Research Institute (BDRI), con sede en O Grove.
La incursión coincidió con una de las campañas de avistamiento que periódicamente realiza este centro de investigaciones oceanográficas. Una de sus embarcaciones, con ocho investigadores a bordo, aprovechó la presencia de las orcas para documentar a fondo sus movimientos. Sus conclusiones difícilmente podrían resultar más sorprendentes.

Está perfectamente establecido que su dieta principal se basa en la ingesta de túnidos, en especial de atún rojo, a cuyas poblaciones siguen en sus desplazamientos a lo largo de las costas ibéricas. La lógica indica que si una orca entra en la ría no lo hará por capricho, sino para alimentarse. Y esto es lo que ha constatado el BDRI acerca del comportamiento del grupo que nadó en el mar de Arousa el sábado: «Series de inmersiones verticales largas y repetidas, cambios de rumbo, ascensos controlados y pausas breves de ventilación, propios de un forrajeo bentónico [esto es, la captura de especies asociadas a los fondos y las rocas marinas]. La comparación con el comportamiento de cetáceos teutófagos [devoran cefalópodos], como los calderones grises, condujo a una hipótesis que quedó plenamente confirmada al documentar visualmente a ejemplares emergiendo con un pulpo en la boca», señala el director de la entidad, Bruno Díaz.
En otras palabras, a las orcas ibéricas las atrae el pulpo de las rías: «Más allá de su presa principal en mar abierto, las orcas aprovechan oportunidades tróficas costeras vinculadas al pulpo en períodos concretos». Algo que, en opinión del oceanógrafo, «concuerda con testimonios históricos de pescadores de Aguiño que describían incursiones similares en siglos pasados y explicaría la entrada de orcas en Arousa en los tres últimos años, de forma consecutiva».
También un equipo del Cemma trabajó el sábado con el grupo de orcas. En su caso, no tienen constancia de la captura de cefalópodos por parte de los ejemplares visitantes. «O que si comprobamos é que había bonitos saltando por dentro de Sálvora, e ao final as candorcas van onde vai a súa comida», explica la investigadora Uxía Vázquez, quien asegura que, más allá de haberse dispersado, su comportamiento fue muy tranquilo: «En ningún momento amosaron nervosismo nin fixeron acción algunha que puidese facer pensar nun ataque». Cuestión distinta es su fuerza y envergadura, y el hecho de que los timones, en especial los de los veleros, las atraigan y los acaben golpeando. Por ello, la primera recomendación para los navegantes consiste en no aproximarse a ellas a menos de cincuenta o sesenta metros.

Tanto la Capitanía Marítima de Vilagarcía como Salvamento Marítimo emitieron constantes avisos sobre la presencia de las orcas en el interior de la ría, además de desplegar medios para hacer frente a cualquier eventualidad. El domingo, ya solo fue avistado un ejemplar más allá de Sálvora. Aunque esta incursión se da por finalizada, es probable que los animales permanezcan frente a las costas de Galicia hasta finales del mes de septiembre, cuando gradualmente se desplazarán hacia el sur.