Teatro Fraga: ese reestreno que nunca llega

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO

PABLO ROMEU

Caixa Galicia adquirió en el 2001 el emblemático edificio vigués que albergó cine, festivales escénicos y la discoteca Nova Olimpia, y lleva diez años deteriorándose tras finalizar la reforma encargada a César Portela

13 jul 2021 . Actualizado a las 18:16 h.

El 28 de junio se cumplieron ya 20 años desde que el Teatro Cine Fraga cerró sus puertas, despidiéndose con la proyección de Lara Croft: Tomb Rider, El regreso de la momia y Una noche con Sabrina Love. Fue un momento triste para muchos vigueses que fraguaron allí momentos inolvidables o pasaron innumerables jornadas disfrutando del ocio y de la cultura. El imponente edificio inició su actividad como sala de proyecciones en marzo de 1948 con un clásico tan español como Botón de ancla, y en 53 años hubo tiempo para todo.

La Voz publicaba una crónica de la última jornada y el hasta ese día apoderado del edificio, Antonio Noguerol, contaba: «Por aquí han pasado durante años las mejores obras y los mejores actores. Hace poco vino una gente de la Paramount y cuando vio el teatro dijo: ‘Esta sala es la mejor de Europa'», concluía apenado.

Esa sensación de nostalgia en un momento en el que las grandes salas cedían el paso a los impersonales cines de los centros comerciales se disipó cuando se supo que tras la adquisición del Teatro Fraga por parte de Caixa Galicia había un proyecto serio -con un presupuesto de 25 millones de euros- detrás de aquella bajada de telón. Estaba destinado a que el magnífico inmueble resurgiera de sus cenizas con una remodelación. Más que un lifting, lo que se planteó una cirugía estética externa e interna que adecuase las instalaciones a los nuevos tiempos y diferentes necesidades. El encargo se puso en manos del arquitecto pontevedrés César Portela.