González Juanatey, cardiólogo: «Tras un infarto se puede vivir mejor»

El tabaco es el primer gran enemigo del corazón, pero hay otros dos muy fuertes, apunta el jefe del servicio de cardiología del Clínico de Santiago, que apunta qué hábitos son esenciales para cuidar la salud cardiovascular

«El azúcar es mucho peor para el corazón que la sal», asegura González Juanatey
«El azúcar es mucho peor para el corazón que la sal», asegura González Juanatey

Que el covid «no nos haga volver atrás, que no degrade una medicina de excelencia», y lleve a desatender el cáncer o el cuidado de la salud cardiovascular, insta José Ramón González Juanatey, jefe de cardiología del Clínico de Santiago, distinguido con el Premio Nóvoa Santos 2019. «Durante la época más dura del covid, solo la mitad de los infartos vinieron a los hospitales. La otra mitad se quedaron en casa, y de estos se murieron la mitad», subraya.

-¿Qué posibilidades tenemos hoy de sobrevivir a un infarto?

-Si la atención al infarto es buena, con los programas que aquí se han desarrollado, el pronóstico de recuperación es excelente. Esta es una lucha contra el tiempo. El problema clave del infarto es el tiempo que el paciente pasa fuera del hospital.

-¿Qué tiempo tenemos?

-Cuando empiezas con dolor en el pecho, un dolor que no cede, opresivo, que no cambia con la respiración y puedes ser una persona de riesgo, llama al 061. Lo antes posible. En las dos o tres primeras horas desde que comienza el dolor pueden morirse de forma súbita un 20 % de los pacientes, y morirse de una cosa que es fácil de resolver, una fibrilación ventricular. Este es el gran problema, insisto: el tiempo. Si tienes duda, llama al 061. Si llegas pronto, el pronóstico es fantástico. En un alto porcentaje los pacientes recuperan una actividad igual a la que tenían o mayor si cambian sus hábitos de vida a mejor.

-¿Hay perspectiva de una buena calidad de vida después?

-Hasta podríamos decir que se puede vivir mejor, aumentar en calidad de vida. Pero hay que hacer ejercicio, dejar de fumar...

«El café protege de enfermedades cardiovasculares, pero sin azúcar, claro»

-¿Cuáles son hoy los grandes enemigos del corazón?

-El primero, el tabaco. Y el segundo gran enemigo, el sedentarismo y la obesidad. En este caso, el ejercicio continuado es la mejor polipíldora que hay. Dedicar al menos una hora al día a caminar, por ejemplo. Lo ideal es combinar ejercicio aeróbico (caminar, nadar...) con algo de ejercicio de fuerza (sobre todo, de extremidades superiores). Porque el músculo nos salva, es el mayor antiinflamatorio que tenemos en el organismo. Sobre todo a partir de una edad debemos luchar para no perder masa muscular. Una de las razones es que evita la inflamación global del organismo. Además, el ejercicio de fuerza es bueno para prevenir el cáncer de colon o el de mama. Conforme vas haciendo años, el ejercicio es cada vez más importante, y los beneficios se ven de forma relativamente inmediata.

-A la dolencia cardíaca le va mal la sal, se insiste. ¿Y el azúcar?

-El azúcar es mucho peor para el corazón que la sal. Y hoy estamos hasta arriba de azúcar. Cuando vas al súper debes fijarte en el etiquetado; no deberías consumir nada que ponga más de 4 o 5 % de azúcar. Ahora está de moda el concepto comida real. Está muy bien: son productos que eres capaz de identificar y que tienen muy poco procesado o sin procesado. Se han descubierto otras cosas interesantes. Por ejemplo, el café te protege de las enfermedades cardiovasculares. Sin azúcar, claro.

-¿Cuántas tazas como máximo?

-Dos o tres al día.

-Hace poco ha salido un estudio de la American Heart Association que señala que la cerveza también tiene un efecto protector. ¿Es así?

-Sí, pero es un efecto muy pequeño. Hay que tener cuidado con el alcohol. Las mujeres son más sensibles al alcohol que los varones. Aunque en dosis bajas el vino o la cerveza podrían proteger, entrar en ese mensaje es complicado. Pero sí hay otras cosas interesantes. Yo participé en un consenso europeo sobre la salud dental y las enfermedades cardiovasculares. Hace tiempo que se asocia el sangrado de las encías al riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Ahora sabemos incluso que si cepillas tu dentadura más de una vez al día y al menos una vez al año haces una limpieza dental tu riesgo de infarto se reduce de manera extraordinaria.

«Afecta la calidad del sueño, y dormir más de ocho horas también aumenta el riesgo»

-¿Dormir poco afecta mucho al corazón?

-Dormir poco o tener una mala calidad de sueño, sobre todo el hecho de despertarte varias veces durante la noche, hace que tengas más riesgo cardiovascular y de ictus. Dormir más de ocho horas aumenta el riesgo también; se ha sabido este año. Hay que dormir entre seis y ocho horas, y tratar de seguir una rutina regular.

-¿Por qué envejecemos?

-Hay muchas teorías... La parte final de los telómeros se va acortando con la edad y eso hace que las células tengan una capacidad menor de reproducirse. El organismo va perdiendo entonces la capacidad de desprenderse de las células viejas, que hacen peor su función, hacen que la contracción del corazón sea peor, que la función del hígado empeore... El organismo tiene un mecanismo para desprenderse de esas células que se llama autofagia. La gente joven tiene muy activo el proceso de autofagia, de eliminación de las células viejas y sustituirlas por otras nuevas. Al envejecer perdemos esa capacidad de autofagia. Es algo que guarda relación con el cáncer. Una de las vías más activas de investigación contra el envejecimiento es estimular o regenerar la autofagia. Este año se publicó en una de las mejores revistas, en Science, que el mejor mecanismo para estimular la autofagia es el ejercicio. Es una de las grandes recetas para retrasar el reloj biológico. Y un antidepresivo.

-¿Todos los corazones se parecen vistos de cerca?

-Depende... El corazón de una persona joven lo ves fantástico. Es puro músculo, y tú lo ves; las arterias coronarias y las venas. Pero, sobre todo, lo que es llamativo es ver el corazón de un mayor obeso, sedentario, que suele estar rodeado de una cantidad enorme de grasa epicárdica. Es una grasa que va directamente contra el corazón. Se ve en la cirugía cardíaca: es fascinante el corazón de un joven. El de una persona mayor, si además es obeso, prácticamente no se ve; lo tienes que liberar de toda la grasa que lleva encima.

-¿Es muy complejo el corazón?

-A mí me parece un órgano relativamente sencillo, muy comprensible. ¡Me gusta mucho mi especialidad! Pero no es un órgano simple, es mucho más que un músculo. El corazón es el único órgano que, con independencia de lo que nosotros decidamos, se mueve, y se mueve para recibir la sangre y enviarla a todo el organismo. Antes pensábamos que el corazón era solo una bomba mecánica, pero hoy sabemos que es también un órgano que produce diferentes tipos de hormonas para su propia salud, incluso para su propia enfermedad. Él tiene su propio sistema de autodefensa.

-¿Están las mujeres más protegidas frente a las enfermedades cardiovasculares durante la edad fértil?

-Las mujeres tenéis una protección durante el período fértil, pero la primera causa de muerte en la mujer es el infarto cerebral. Hay varias peculiaridades de la enfermedad cardiovascular en la mujer. Y lo primero es tener en cuenta que no está exenta de enfermedades cardiovasculares, sobre todo después de la menopausia. Si tiene dolor en el pecho, que no piense que no es del corazón, porque lo puede ser. Que tenga capacidad de alerta, porque las mujeres llegan más retrasadas, en las urgencias, que los varones.

«Hay una cardiopatía muy peculiar que afecta a la mujer: el síndrome del corazón roto»

-¿Cuáles son las cardiopatías más singulares de la mujer?

-Hay una muy peculiar, el síndrome del corazón roto, llamada Takotsubo. ¿Sabes ese caso en que se muere el marido y al cabo de unos días fallece la mujer? No se sabe aún bien por qué, pero las mujeres sois más sensibles, desde el punto de vista cardiovascular, al estrés.

A situaciones de estrés agudo. Es una causa relativamente frecuente de infartos, que en realidad no lo son pero funcionan como si lo fuesen. Se produce un fenómeno curioso justo en la punta del corazón que parece que los microvasos de esa parte se ocluyen.

-¿Nos duele el corazón de soledad, de desamor, por males afectivos?

-Bueno... Muchas veces es ansiedad, pero el síndrome del corazón roto está ahí.

«Vemos un aumento de los infartos en menores de 35 relacionado con el consumo de cocaína»

-¿Cómo afectan las drogas?

-La cocaína es un problemón; es un tóxico tremendo en todos los ámbitos, pero lo que es dramático es ver a un joven de 20 o 30 años morirse de un infarto de miocardio relacionado con el consumo de cocaína. Recuerdo un chico que se murió en el traslado, y es algo devastador, que nos llena de impotencia. En nuestra área sanitaria, en los últimos años se ve un aumento de los infartos en menores de 35 años. Si esto ocurre, te preguntas cuál puede ser la causa, y vemos que el papel del consumo de cocaína es muy relevante. A mí en el área de Santiago y Barbanza me preocupa la incidencia de casos anuales.

-¿Cómo será la medicina del futuro?

-Espero que el covid nos haya sensibilizado sobre que el gran logro social que en este país son la medicina y la educación pública. Espero que el sistema sanitario público se fortalezca.

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