La gallega que lleva 62 países en la mochila

50 PAÍSES EN 50 DÍAS es uno de los retos en Instagram de Inma Gregorio, una viajera precoz que tiene un sueño a corto plazo: hacer los Caminos de Santiago, uno por cada comunidad


En calcetines empezó a viajar Inma Gregorio, que lleva la sed de movimiento en los genes, muchos destinos en la maleta y dos o tres sueños en mente que no pierden de vista su destino. «De pequeños viajábamos con mis padres, y desde pequeña me dejaron viajar sola, ya de adolescente. Desde que lo probé, no hubo vuelta atrás», cuenta esta trotamundos que ahora se mueve en las distancias cortas por las restricciones del covid. «Según van abriendo, nosotros nos vamos moviendo», dice. En ese plural incluye a su pareja, Jose, que le acompasa el paso por el mundo. 

Inma tras pasar las montañas del Atlas en dirección al desierto, en el 2018
Inma tras pasar las montañas del Atlas en dirección al desierto, en el 2018

Las primeras escapadas la marcaron. Físicas e imaginarias, porque también despegó con los libros que leía de pequeña. «Bajaba todos los días a la biblioteca que estaba cerca de casa. Y además mi familia, familia numerosa, nos llevó a sitios cercanos de manera modesta, pero muy bonita. Lo vivimos con intensidad. Ahora, casi no te acuerdas de otra cosa... Te acuerdas de la vez que acampasteis junto al lago de Sanabria o de cuando tu hermano se perdió en un mercado del norte de Portugal. Esas cosas están vivas», asegura, y subraya el sentimiento de gratitud a sus padres, «por habernos dado raíces y alas».

La gallega que lleva, a día de hoy, 62 destinos en la maleta, empezó a moverse sola en campamentos en Galicia, con algún viaje al extranjero para aprender inglés y en algún voluntariado del programa de intercambio de la UE, «que dio grandes facilidades» a la gente de su generación. Inma, que tiene 37 años, recuerda que aprovechaba toda oportunidad que podía cuando el presupuesto era corto como su edad: «Un Leonardo, un Erasmus... Después, me fui de voluntariado a Islandia, una maravilla. También estuve un mes en Turquía y Alemania. Mi primer Interrail lo hice con una pareja, el segundo con unas amigas de la carrera y luego me recorrí sola Europa en tren en varias ocasiones».

Lo que vivió en los viajes dibujó el mapa de su personalidad. «Aprendes siempre, ves que lo que te cuentan no siempre es lo que encuentras al llegar al país. La mayoría de la gente, en todos los países, es buena. Aquí y en Turquía y allá donde estés».

«Sijs» en el templo dorado de la capital del estado de Punyab, en la India, en el 2018
«Sijs» en el templo dorado de la capital del estado de Punyab, en la India, en el 2018

En la cruz de esta moneda brillante está la renuncia. Inma dejó una carrera por apostar a tope por su pasión viajera. «Todo me llevaba a salir fuera y me hice acompañante de viajes», cuenta. A eso se dedica hoy, tras un recorrido como monitora y directora de campamentos, de campos de trabajo y voluntariados en el extranjero. Llevó a muchos grupos de universitarios a los Alpes franceses. «Descubrí que se podía ir con grupos de acompañante de viajes, y así fui a Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, ¡y justo cuando empezó la pandemia volvía con un grupo de Cuba!».

Inma con el «hiyab», obligatorio para las mujeres en la gran mezquita de Abu Dabi, en el 2015
Inma con el «hiyab», obligatorio para las mujeres en la gran mezquita de Abu Dabi, en el 2015

DESTINOS ESTRELLA

«Yo no paro nunca. No entiendo a la gente que se aburre», asegura y su voz se mueve rápido a la frase siguiente: «Ahora estoy centrada en mi blog, A World to Travel, a partir del que salen muchas campañas de promoción turística. Este año, sobre todo de destinos en Galicia y norte de Portugal», cuenta quien el verano pasado recorrió el país vecino en camper.

La pandemia la obligó a salir de su zona de confort, del movimiento y la sed de explorar como estilo de vida. «He tenido que tocar otros palos, claro. Pero los nuevos retos a mí me encantan», asegura. Su experiencia viajera es un valor para startups.

Ha estado en todos los continentes, salvo Oceanía. También tiene pendiente América del Sur, matiza. «¡Aún me falta...!», se ríe. Porque esto la motiva.

¿Qué destinos están en su top-3? «Canadá e Islandia están entre mis favoritos por los grandes paisajes. Pasé cuatro veranos y un otoño en Canadá y una primavera en Islandia. Haber vivido en Islandia antes de que llegaran las grandes masas turísticas, hace diez años, me encantó. Son paisajes de los que ves en las películas. Canadá e Indonesia son impresionantes, por sus paisajes infinitos... Y ya si nos vamos al sureste asiático, la gente es increíble. Marruecos es otra maravilla, está ahí al lado y es la manera que tenemos de pisar un territorio y explorar una cultura muy diferente a la nuestra a la puerta de casa».

Portugal es otra de sus recomendaciones estrella. «Estamos haciendo una serie en Instagram, 50 países en 50 días, en la que ponemos cada día una galería de fotos de todos los países que hemos visitado. ¡En Portugal hemos estado unas 50 veces! Viviendo allí pequeñas temporadas... Lo que ofrece el país vecino es increíble, condensado y además accesible», afirma. No volvería, confiesa, a Chernóbil.

Albania, Austria, Bosnia, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Costa Rica, Croacia, Cuba, República Checa, Dinamarca, República Dominicana, Reino Unido, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, India, Indonesia, Irlanda, Isarel, Italia, Islandia, Jordania, Lituania, Luxemburgo, Malasia, Malta, México, Mónaco, Montenegro, Nepal, Marruecos, Noruega, Palestina, Polonia, Portugal, Rumanía, Serbia, Singapur, Sudáfrica, Sri Lanka, Suiza, Tailandia, Turquía y Estados Unidos son parte de ese bagaje que va en su mochila.

Ahora se mueve en furgoneta camperizada o caravana, opción interesante para viajar en estos momentos de limitar el contacto: «La libertad que te ofrece este modo de viajar es impresionante. Llegar a un sitio y quedarte más de lo que tenías previsto... En un hotel, difícil. Viajar en camper es una forma de moverse más lenta de lo que estamos habituados, pero más sostenible, por la huella de carbono mucho menor. Te invita a acercarte al territorio de una manera amable, con la opción de estar más tiempo si quieres, y absorber más cosas que si vas a una ciudad europea tachando objetivos de una lista. Evitas las ciudades y te acercas a la naturaleza, que en este momento es lo interesante. Si quieres estar tranquilo, es perfecto. Con abastecerte de agua, electricidad, comida y gasolina puedes tirar media semana. Las caravanas las hay incluso con paneles solares, y si no desperdicias mucha agua, puedes tirar una semana entera». La oferta en este sector va a más, el precio puede variar según la temporada entre unos 50 y unos 170 euros al día. Y es una forma «muy buena» de moverte a los Ancares, O Courel, Costa da Morte o Rías Baixas con calma, esa buena y esquiva compañera de vida...

Hay muchos concellos que tienen zona de estacionamiento, «pero, si quieres sumergirte más en la naturaleza, está bien tener cerca un cámping o un área donde aparcar legalmente». «La aplicación Park4Night te permite encontrar lugares gratuitos y de pago para descansar, pasar la noche, rellenar el tanque de agua, conectarte a la red eléctrica, desechar las aguas grises o montarte un pícnic. También ayuda a descubrir bosques, parques y otros rincones para amantes de la naturaleza», nos guía Inma. «Aparte de moverte en función del tiempo atmosférico, miras la aplicación para saber dónde puedes quedarte para estar mejor».

En South Beach, Miami, en el 2016
En South Beach, Miami, en el 2016

Recomiéndanos una ruta para estos días. «Los que busquen tranquilidad, que vayan a la montaña lucense. Tenemos Terras de Burón e do Eo, un parque compartido con Asturias», una belleza casi desconocida. Pena Trevinca y A Veiga son sus sugerencias como destinos starlight. Si los cielos están despejados, es todo estrellas. Ni un hotel de cinco...

A sus tours, Inma suma desde hace 14 años una parte esencial, Jose, compañero de viaje y de vida. «Aunque soy celosa de mi tiempo y también me gusta moverme sola», cuenta quien dice que viajar sola es diferente que solo. ¿No es igual? «No», asegura. «Hay que viajar con ojo y estar muy despierta. Nos guste o no, ser mujer es diferente al viajar. Prueba primero destinos próximos. No es lo mismo, pero lo recomiendo a todas. A todas».

Su sed viajera se alivia hoy en las proximidades. «Como el Xacobeo se amplía al año que viene, tenemos un plan. Queremos hacer al menos un Camino en cada comunidad. Según vayan dejando... Nos iremos moviendo en función de lo que se vaya pudiendo». Sobre la marcha y con buen tiempo, va saliendo el mejor plan.

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