Este es el secreto del éxito en la ABAU del colegio La Salle de Santiago: «Os profes con máis experiencia dan clase no bacharelato»

MARTA REY / S.F.

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SANDRA ALONSO

Con un 7,87 de nota media, el centro se sitúa en la segunda posición en el ránking de los 39 colegios que siempre han presentado a 50 o más alumnos a las pruebas de acceso a la universidad en los últimos seis años. «É importante acompañar ao alumno nos procesos ansiosos», afirman

07 oct 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El colegio La Salle de Santiago lleva décadas de enseñanza en la capital gallega. Pasito a pasito, ha conseguido frutos en los resultados de la selectividad y se coloca con su nota media de 7,87 en la segunda posición del ránking de los 39 centros que siempre han presentado 50 o más alumnos a las pruebas de la ABAU en los últimos seis años.

Tanto Juan Manuel Pérez como Jesús Casal —más conocido por todos como Suso— llevan casi 35 años entre las paredes del colegio. El primero como orientador, y el segundo ejerciendo como profesor de Lengua y hasta el año pasado también como jefe de estudios. El ambiente familiar se percibe en cuanto entras por las puertas del centro, porque no deja de pasar gente que saluda continuamente. Se nota, además, que tanto Juan Manuel como Suso saben trabajar en equipo a la perfección, y que los años les han dado experiencia para rendir al mayor nivel posible junto al resto del profesorado.

Suso Casal y Juan Manuel Pérez
Suso Casal y Juan Manuel Pérez SANDRA ALONSO

«Aquí en La Salle a etapa do bacharelato é privada. Quizais iso condiciona máis porque as familias matriculan aos rapaces buscando resultados. Iso tamén nos move á hora de seleccionar aos profesores que queremos que ensinen nesta etapa. Aquí o profesorado é moi estable e creo que é unha das cousas máis importantes. Ademais temos unha tendencia a que os profesores que imparten clase no bacharelato sexan os que máis experiencia teñen», confiesa Suso. «Coordinar cando tes mobilidade de profesorado non é imposible, pero é complicado. Cos compañeiros que levas trinta anos ao lado, podes ter desacordos, pero hai moita coordinación. Creo que é a base para facer un proxecto potente de centro», añade Juan Manuel. Este año son 122 alumnos repartidos en cuatro grupos de bachillerato —dos de Ciencias y Tecnología, uno de Ciencias Sociales y otro de Humanidades— que estarán acompañados, además de sus tutores, del departamento de orientación.

El papel del orientador

«Na orientación enfocada aos estudos posteriores facemos enquisas aos alumnos para saber máis ou menos cara a onde deberían tirar. Tamén buscamos a xente que veña a falar das distintas titulacións, tanto universitarias como de Formación Profesional. A verdade é que hai poucos rapaces que finalmente se decanten por esta segunda vía, porque a maioría quere ir á universidade. Ademais tratatamos de traer a antigos alumnos que están nos últimos cursos dos graos que decidiron estudar para que lles expliquen ao alumnado a súa visión sobre a carreira e que poidan ver dunha forma máis realista cal é a situación. Isto é moi importante», detalla. Él hace hincapié en la importancia de la salud mental de los estudiantes. «Hai outras accións que estes anos volvéronse máis frecuentes. Despois da pandemia, houbo un rebote de casos de depresión e ansiedade. Somos moitos orientadores os que falamos isto e que pasamos por esta situación. Si que é certo que este ano os casos son menos que hai dous anos, pero é importante acompañar ao alumno nos procesos ansiosos. Analizamos os casos en concreto para pautar o que precisen e facer que a situación non se converta en incontrolable», indica

Algunos de los alumnos de 2º de bachillerato
Algunos de los alumnos de 2º de bachillerato SANDRA ALONSO

En este centro el bachillerato se concibe como un todo y no por partes. De ahí que ya se comience desde primero a preparar de cara a la selectividad. «Entendemos o bacharelato como un bloque. Na maioría das materias enfocamos aos alumnos desde primeiro de bacharelato cara a selectividade en materias como Castelán, Galego ou as propias Matemáticas, que tamén teñen contidos que se ven en primeiro e se repasan en segundo», afirma Suso, que recalca de nuevo la importancia de la estabilidad en el profesorado de camino a las pruebas de acceso a la universidad. «Ti sabes o que vai facer o outro en primeiro e o que vas facer ti en segundo. Iso dá moita tranquilidade», cuenta. Los alumnos realizan en cada una de las tres evaluaciones exámenes en formato ABAU donde en la última entra todo lo de las dos anteriores. Además, cuentan con un plan de refuerzo en materias específicas con mayor complejidad, como Física y Química. «Os alumnos son libres de vir pola tarde para preguntar dúbidas e exercitarse nas materias que máis o precisen», explica Juan Manuel. Sobre el cambio en el modelo de examen de este año, existen algunas dudas. «Estamos tranquilos, pero hai algo de incerteza», afirma él. «Hai menos optatividade nas preguntas dos exames e creo que iso é bo para a materia», aclara Suso.

Medicina, primera opción

Mateo y Uxía se pusieron el mandilón con 3 años y ahora ya están cursando su último año en el centro. «Desde pequeños, en el colegio nos proporcionan una base muy sólida y el objetivo de aprender no es el de acumular todos los conocimientos en un año, sino construir todo lo que sabemos a lo largo del tiempo», explica Uxía.

Mateo y Uxía, alumnos de 2º de bachillerato
Mateo y Uxía, alumnos de 2º de bachillerato SANDRA ALONSO

Mateo resalta el trabajo de los profesores. «Estamos todos remando en la misma dirección, en este caso, al selectivo. Notamos que los profesores están preocupados por prepararnos bien», indica. Ser alumno veterano también tiene ventajas. «El hecho de no haber cambiado nunca de centro a mí me parece una ventaja grandísima. Cambiar de colegio, al final, conlleva una desconfianza, a no saber qué es lo que te espera», confiesa Uxía. «Yo tengo los mismos amigos desde infantil y me parece muy positivo que sepas cuál es la dinámica. Además, los profesores te conocen de toda la vida y saben cómo eres y cómo funcionas», apunta Mateo. Eso sí, ambos saben que su futuro está entre los sanitarios. «Siempre me gustó la Biología y tiré hacia las ciencias. No pensé que me decantaría por Medicina, fue un poco la vida la que me llevó hacia ahí», dice Uxía. Mateo también, aunque baraja otra opción en su mente. «Yo Medicina u Odontología, seguro», confiesa.