El enlace, que reunió a toda la realeza europea, se celebró sin más incidentes que una manifestación de cacerolas El enlace del príncipe heredero de Holanda ha puesto el broche de oro a una relación propia de un cuento de hadas que empezó cuando Guillermo Alejandro conoció en la feria de Sevilla de 1999 a la que hoy es su esposa, la argentina Máxima Zorreguieta. El día transcurrió sin más problemas que una manifestación con cacerolas y un poco de pintura blanca lanzada a la carroza de oro en la que los recién casados recorrieron el centro de Amsterdam. El programa finalizó con los contrayentes en el balcón del Palacio Dam, donde la pareja, muy emocionada, superó las expectativas del público al darse nada más y nada menos que cinco besos.
MAITE RODAL