Ya en la orilla, junto a otro compañero también destinado en el equipo de seguridad de la Embajada en Egipto, comenzaron a reanimarla hasta que recuperó la consciencia
Contactaba con sus víctimas, se «ganaba su confianza» y les pedía imágenes de contenido sexual usando como excusa una «compensación» por una mala partida
La Dirección General de la Policía, por primera vez en la historia de las fuerzas de seguridad españolas, ofrece a los agentes del cuerpo un curso de yoga