Fernando Álvarez y Rosa Capito, dueños de uno de los clásicos hosteleros de las Regueras, se jubilan dando las gracias a sus clientes por «cada visita, cada conversación, cada celebración compartida y cada recuerdo que nos llevamos para siempre». Le pasan el testigo a los hasta ahora dueños de El Casero de la Villa Condal, que continuarán con la misma filosofía.
Marcos Gutiérrez