La corrupción ha convertido la estancia de cualquier visitante en Guinea Ecuatorial en un camino lleno de obstáculos y chantajes Sobrevivir en Guinea Ecuatorial no es nada fácil. Bajo la dictadura de Teodoro Obiang, la corrupción ha convertido la estancia de cualquier extranjero en un ejercicio constante de «colaboración» dineraria con los representantes del régimen. Policías y militares exigen a cada paso su parte de «mordida», y la negativa es sinónimo de problemas. A Hugo Regojo Zapata, vigués y cónsul de España en Malabo, esas historias no le suenan viejas. En varias ocasiones ha tenido que proteger a ciudadanos españoles y ayudarles a salir del país acompañándoles hasta la escalerilla del avión. En su última «misión», el protegido fue quien escribe.