Obtuvo, entre otros premios, la Palma de Oro en el Festival de Cannes Muchos le consideraron como el padre del cine aficionado gallego, pues a su amparo y con sus enseñanzas surgieron numerosos realizadores del pequeño formato (8 y 16 milímetros). Era, además, un tipo simpático, un «sabio distraído», como le llamaba su buen amigo Domínguez Durá, una mezcla de Albert Einstein y Luis Berlanga. Vivió en A Coruña más de un cuarto de siglo, en cuyo Distrito Forestal estuvo destinado como ayudante de Montes. Se llamaba José Ernesto Díaz-Noriega.
CARLOS FERNÁNDEZ