GOLF Tiger Woods cada vez ruge más fuerte. Lo acaba de demostrar en el Masters 2001. En Augusta se enfundó su segunda chaqueta verde tras una pugna endiablada con Mickelson y Duval. Sus registros apabullan. Con él los calificativos suben por las nubes: megaestrella, robot, máquina. Convertido en leyenda por ser el primer golfista que se adjudica consecutivamente las cuatro pruebas de Grand Slam, no olvida que también son legendarios deportistas de la talla de Carl Lewis, Michael Jordan, Martina Navratilova, Sergey Bubka y el mismísimo Jack Nicklaus. Poder equipararse al mítico Nicklaus, el Oso Dorado, es como un reto para Woods.
JOSÉ MARÍA GUIMARAENS