Hace unos años eran ciudadanos anónimos. Hoy les paran por la calle y algunos incluso tienen que esconderse de sus fans. Facebook, Twitter, Youtube y el universo blogger han subido a un puñado de gallegos al cielo de las estrellas virtuales. Algunos aseguran que su mérito consiste solamente en la suerte... y en haber llegado primero.
Marta Otero | Beatriz Abelairas