Animales de compañía

Sentirse algo

Viernes, 24 de octubre 2025, 10:44

Señalábamos en un artículo anterior la oscura y patética paradoja de una izquierda que había terminado abrazando presupuestos idealistas; y recordábamos la aversión que Marx profesaba al idealismo de Berkeley, que sostenía que la realidad de las cosas depende de la percepción del sujeto ("ser es ser percibido"); ocurrencia que se le antojaba aberrante, pues fiar las realidades materiales de la vida a nuestra 'percepción' conduce al ensimismamiento individualista. Sin embargo, no deberíamos entender que este deslizamiento hacia el idealismo es una afección exclusiva de la izquierda, más allá de que haya sido desde ámbitos sedicentemente izquierdistas desde donde en los últimos años se han impulsado las ensoñaciones más desquiciadas, pintorescas o aberrantes.

Siempre me ha llamado mucho la atención esa gente que se "siente española", o no se "siente" (aun siéndolo)

En un pasaje especialmente lúcido –y muy logradamente humorístico– de su biografía de Santo Tomás, Chesterton escribía: «La filosofía tomista se basa en la común ... convicción universal de que los huevos son huevos. El hegeliano podrá decir que un huevo es en realidad una gallina, porque forma parte del proceso infinito del devenir; el berkeliano podría sostener que los huevos escalfados existen como existe el sueño, ya que es tan sencillo considerar el huevo la causa del sueño como el sueño la causa del huevo; el pragmático podría creer que obtenemos el mejor partido de los huevos escalfados olvidando que son huevos y sólo recordando que están escalfados. Pero ningún discípulo de Santo Tomás necesita confundir su cerebro para confundir los huevos de forma adecuada o contemplarlos desde un determinado ángulo, mirándolos de soslayo o guiñando los ojos con el fin de verlos simplificados. El tomista, en la plena luz del día, cree que los huevos no son gallinas, ni sueños, ni meras suposiciones, sino cosa atestiguada por la autoridad de los sentidos, la cual proviene de Dios». Y frente a este realismo filosófico propio del tomismo se alzaron todas las ideologías modernas, que no son sino hijas taradas del idealismo.

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Escritor y premio Planeta en 1997

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