La Unión Europea responde con contramedidas a los «injustificados» aranceles de EE.UU. al acero y aluminio

La Voz REDACCIÓN / COLPISA

ECONOMÍA

DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

Bruselas calcula que a mediados de abril podrían entrar en vigor las nuevas medidas que afectarían a las exportaciones estadounidenses por valor de 26.000 millones de euros

12 mar 2025 . Actualizado a las 13:27 h.

La Unión Europea (UE) impulsó este miércoles contramedidas «rápidas y proporcionadas» a las importaciones de Estados Unidos, en respuesta a la entrada en vigor de nuevos aranceles «injustificados» de ese país al acero y aluminio europeos.

«La Comisión lamenta la decisión de EE.UU. de imponer tales aranceles, por considerarlos injustificados, perturbadores del comercio transatlántico y perjudiciales para las empresas y los consumidores, ya que a menudo se traducen en un aumento de los precios», indicó en un comunicado la Comisión Europea del que informa Efe.

El Ejecutivo comunitario explicó que su respuesta a esos aranceles estadounidenses del 25 % a las importaciones de esos metales de todo el mundo ha sido «calibrada cuidadosamente» y se basa en un planteamiento en dos fases.

En primer lugar, la Comisión permitirá que la suspensión de las contramedidas vigentes de 2018 y 2020 contra EE.UU. expiren el próximo 1 de abril. Estas contramedidas van dirigidas a una serie de productos estadounidenses que responden al perjuicio económico causado a exportaciones de acero y aluminio de la UE por valor de 8.000 millones de euros.

En segundo lugar, en respuesta a los nuevos aranceles estadounidenses que afectan a más de 18.000 millones de euros de exportaciones de la UE, la Comisión propone un paquete de nuevas contramedidas sobre las exportaciones estadounidenses que está previsto que entren en vigor a mediados de abril, previa consulta a los Estados miembros y las partes interesadas.

En total, las contramedidas de la UE podrían por tanto aplicarse a exportaciones de bienes estadounidenses por valor de hasta 26.000 millones de euros, igualando el alcance económico de los aranceles estadounidenses, explicó la CE, que aseguró que representan un valor de 28.000 millones de euros.

Mientras tanto, aseguró que la UE sigue dispuesta a colaborar con la Administración estadounidense para encontrar una solución negociada, y recordó que las medidas anunciadas «pueden anularse en cualquier momento en caso de que se encuentre dicha solución».

«Las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos son las mayores del mundo. Han aportado prosperidad y seguridad a millones de personas, y el comercio ha creado millones de puestos de trabajo a ambos lados del Atlántico», recordó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien lamentó «profundamente» la medida estadounidense.

Afirmó que los aranceles «son impuestos, son malos para las empresas y aún peores para los consumidores», y subrayó que «perturban las cadenas de suministro, traen incertidumbre para la economía»: «Están en juego puestos de trabajo. Los precios subirán. En Europa y en Estados Unidos», advirtió.

Así, recalcó que la UE «debe actuar para proteger a los consumidores y a las empresas», y que las contramedidas que ha decidido hoy son «fuertes pero proporcionadas».

Von der Leyen indicó que las contramedidas europeas se introducirán en dos etapas: empezarán el 1 de abril y entrarán plenamente en vigor el 13 de ese mes, aunque mientras tanto seguirán «abiertos a la negociación».

«Creemos firmemente que, en un mundo plagado de incertidumbres geopolíticas y económicas, no redunda en nuestro interés común cargar nuestras economías con aranceles. Estamos dispuestos a entablar un diálogo significativo», señaló, y agregó que ha pedido al comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, que «reanude sus conversaciones para explorar mejores soluciones con EE.UU.»

Los aranceles impuestos por Estados Unidos para el acero y aluminio importados entraron en vigor este miércoles en un momento de creciente incertidumbre en los mercados por los cambios de rumbo del Gobierno de Donald Trump en su política comercial, especialmente enzarzado en disputas comerciales con Canadá.

Los aranceles del 25 % al acero y aluminio importado a EE.UU. comenzaron nada más pasar la medianoche sin excepciones y afectan sobre todo a Brasil, México, Corea del Sur y Vietnam, en acero, y a Emiratos Árabes Unidos, Rusia y China, en aluminio.

Otra amenaza arancelaria de Trump a Canadá desata una jornada de ventas en la Bolsa

Cristina Cándido / Clara Alba

Donald Trump se ha anotado una pequeña victoria moral en su guerra arancelaria que mantiene ahora Estados Unidos con su vecino del norte. Tras comenzar el martes anunciando que iba a duplicar hasta el 50% los aranceles que ya preveía imponer al acero y al aluminio canadienses, a última hora de la jornada abrió la puerta a dar marcha atrás en su decisión, que ya había trastocado los mercados bursátiles durante todo el día. «Lo estoy considerando, pero probablemente sí» retire su decisión de encarecer esos gravámenes, dijo el controvertido presidente desde la Casa Blanca a preguntas de los periodistas.

Pero, ¿qué había ocurrido entre medias de ese cambio de postura? Pues seguramente lo que el magnate inmobiliario esperaba. La provincia canadiense de Ontario había decidido imponer un arancel del 25% a la electricidad que exporta a EE.UU., sobre todo a los estados de Michigan, Nueva York y Minnesota. Era una respuesta, en buena medida previsible, auspiciada por el Gobierno de Ottawa a la guerra comercial que semanas atrás había iniciado Trump contra ellos. Sin embargo, al ver que el líder republicano no solo no se arredraba en su ofensiva, sino que la elevaba potencialmente, las autoridades de Ontario resolvían finalmente suspender su nueva tasa energética sin abundar en explicaciones.

Antes y en previsión de que Canadá le mantuviese el pulso arancelario, el político norteamericano había anunciado que declararía la emergencia nacional sobre la electricidad en la zona «amenazada» por la medida fiscal referida, lo que permitirá a Washington «hacer rápidamente lo que se debe hacer para aliviar esta amenaza abusiva de Canadá». En esta línea, amenazó con imponer a Canadá una batería extra de tasas si no retiraba sus «aranceles atroces». Y apuntó directamente a un «aumento sustancial» a partir del 2 de abril del gravamen a los automóviles que ingresan al país. Esta medida, precisaba, está encaminada a «cerrar permanentemente el negocio de la fabricación de automóviles en Canadá».

Únete a nuestro canal de WhatsApp

«Nuestro querido estado 51»

Para el inquilino de la Casa Blanca, Canadá «paga muy poco» por su seguridad nacional y «depende» de EE UU en materia militar. Según sus cálculos, está «subsidiando» a Ottawa con «más de 200.000 millones de dólares al año», lo que a su juicio, no tiene sentido a menos que Canadá se convierta «en nuestro querido estado 51», defendió. No es la primera vez que Trump bromea con esta idea. Ya la sugirió a finales de noviembre, cuando -según la cadena conservadora Fox News- propuso en una cena en su complejo de Mar-a-Lago que la fusión de ambas naciones resolvería sus preocupaciones sobre el tráfico de fentanilo y frenaría el flujo de migración ilegal, un problema que afecta en gran medida a la frontera sur de EE UU. «Esto haría que todos los aranceles y todo lo demás desaparecieran por completo. Los impuestos de los canadienses se reducirían sustancialmente, estarían más seguros militarmente y en otros aspectos que nunca antes, ya no habría problema en la frontera norte y la nación más grande y más poderosa del mundo sería más grande, mejor y más fuerte que nunca y Canadá sería parte de eso», agregó este martes. En este sentido, Trump aboga ahora por borrar la «línea artificial de separación trazada hace muchos años» entre ambos países, lo que produciría la nación «más segura y hermosa del mundo, y el himno canadiense serviría para representar a un gran y poderoso estado dentro de la nación más grande que el mundo haya visto jamás».

La respuesta por parte de Canadá no se hizo esperar. El primer ministro de Ontario, el conservador Doug Ford, daba la réplica en la red social X reiterando que hasta que la amenaza de las tarifas comerciales no desaparezca, no retrocederán. «Los aranceles del presidente Trump están provocando el caos. Los mercados se están hundiendo. Tiene que retirar sus aranceles y sentarse a la mesa a negociar un acuerdo comercial justo. Hasta que no lo haga, no daremos marcha atrás», advirtió. Pero sí lo hicieron después de que el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, haya accedido a reunirse con el líder provincial este jueves en Washington para abordar las relaciones económicas a ambos lados de la frontera.

El Ibex pierde los 13.000 puntos

En cualquier caso, el enésimo órdago de las políticas proteccionistas de Trump contra Canadá volvió a pesar, una jornada más, en el ánimo de los inversores. Tras el batacazo bursátil del lunes, cuando las bolsas sufrieron una oleada de ventas a ambos lados del Atlántico con el pánico a una recesión en Estados Unidos como telón de fondo, los principales índices bursátiles están digiriendo con más pérdidas el nuevo anuncio. Si bien las caídas fueron tan pronunciadas como el lunes, cuando el Nasdaq se desplomó un 4%, a cierre del mercado europeo el S&P 500 y el Dow Jones retrocedían alrededor de un 1% y el índice tecnológico se dejaba cerca de medio punto porcentual. Los analistas apuntan a que la máxima volatilidad en este mercado y la incertidumbre sobre las políticas arancelarias y la estrategia geopolítica de Donald Trump ha acelerado el trasvase desde las acciones estadounidenses a las europeas, menos sobrevaloradas en algunos casos y donde ahora se observa potencial en compañías ligadas a sectores como el de defensa. Los principales mercados del Viejo Continente repitieron otra sesión en números rojos con pérdidas superiores al 1%, mientras que en el caso del Eurostoxx y del Ibex eran del 1,5%. Trump, ajeno al enfado en los mercados, restó importancia a las recientes pérdidas en la Bolsa estadounidense y descartó que EE.UU. vaya a entrar en recesión por sus amenazas arancelarias. «No lo veo en absoluto. Creo que este país va a prosperar», dijo este martes desde la Casa Blanca, añadiendo junto al magnate tecnológico Elon Musk, ahora asesor suyo para los recortes presupuestarios, que los mercados «subirán y bajarán», pero que la economía será «real» y no «ficticia».