La defensa reclama la absolución e insiste en que «el proceso es nulo»

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

XOÁN A. SOLER

Afirma que las pruebas emanan de las escuchas anuladas por el tribunal

06 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La abogada del acusado de robar el Códice terminó el juicio como lo empezó: reclamando «la nulidad total de las actuaciones». La letrada, Carmen Ventoso, pide la absolución de Manuel Fernández Castiñeiras y considera que las numerosas y contundentes pruebas que hay contra él emanan todas de una que la sección compostelana de la Audiencia Provincial ya declaró nula al iniciarse la vista oral. Se trata de la colocación de micrófonos en el piso de O Milladoiro (Ames) en el que residían el exlectricista de la catedral y su esposa.

El tribunal estimó que la prueba era nula porque se había vulnerado el derecho a la intimidad de los acusados, pero la defensa pidió después que sí se reprodujera un pequeño fragmento de aquellas escuchas porque a su juicio demostraba dos cosas. La primera que ni la mujer ni el hijo tenían constancia de que Castiñeiras guardaba dinero ni de que tenía el Códice. Y la segunda, que al contrario de lo que dijo la policía, esas escuchas fueron determinantes a la hora de arrestar al exelectricista.

En las escuchas que se oyeron en el juicio la familia discutía porque Castiñeiras había observado que habían tocado «sus cosas» y el hijo acaba por decirle «eu non sei o que agachas». Un comentario que la abogada defensora considera que fue determinante para que se detuviera al acusado y se registrara su casa.

La letrada acusó de haber mentido al policía que dirigió la investigación, Antonio Tenorio, que declaró que las escuchas habían sido infructuosas en las pesquisas. También sembró dudas sobre la actuación de la policía en lo que respecta a los 45 vídeos en los que se ve al presunto ladrón del Códice robando fajos de billetes en el despacho del administrador de la catedral. Estima que se rompió la cadena de custodia porque no estaba ni la abogada del acusado ni la secretaria judicial cuando se entregó el disco duro, por lo que pudo ser manipulado. En cuanto a los robos de dinero, cree que no está probado que no se trate de hurtos ni que no hayan prescrito y puso en duda el mecanismo de contabilidad de la catedral. Hasta ve «sombras» en la aparición del Calixtino. «Resulta bastante extraño que después de dos horas de registro llegue el juez en el último momento y diga ¿aquí miraron? Llegó, vio y venció», afirmó Ventoso.

 

«Acusarlos de blanqueo es surrealista»

Junto a Manuel Fernández Castiñeiras en el banquillo de los acusados se han sentado su mujer, Manuela Remedios Nieto, y su hijo, Jesús Fernández Nieto. El fiscal pide para ambos un año y medio de prisión y 300.000 euros de multa por sendos delitos de blanqueo de capitales, una acusación que la abogada defensora calificó ayer como «surrealista» porque estima que ha quedado probado que nada sabían del dinero que tenía el exelectricista de la catedral. No lo ven así ni el ministerio público ni el abogado de la Iglesia, que mantienen las acusaciones contra ambos.

 

Castiñeiras volverá a los juzgados la semana que viene por robar cartas a sus vecinos

El juicio por el robo del Códice Calixtino ha quedado visto para sentencia, pero el presunto ladrón tendrá que volver la semana que viene a los juzgados de Santiago para sentarse nuevamente en el banquillo de los acusados. Esta vez acusado de 243 delitos contra la intimidad por haber robado, según el fiscal, el correo a sus vecinos. Cuando la policía entró en el piso de Manuel Fernández Castiñeiras, no solo encontró grandes sumas de dinero y un millar de documentos de canónigos de la catedral. También había muchas cartas que los vecinos del acusado jamás llegaron a recibir porque él presuntamente se las quitó de los buzones. Las investigaciones constataron que tenía más correo de aquellos vecinos con los que peor relación mantenía, por lo que la policía cree que lo hacía para vengarse de ellos. En esta segunda vista oral, que se celebra los días 12 y 13, se expone a cumplir entre 4,5 y 9 años de cárcel.