Cuntis / La Voz

 ¿Cuántas veces un estudiante le pregunta a un compañero alguna duda? ¿Cuántas un hermano mayor ayuda al pequeño con un problema? A partir de esta premisa surge lo que se ha denominado aprendizaje cooperativo, una didáctica que ha hecho suya el colegio Aurelio Marcelino Rey, de Cuntis. Se trata de un centro público en el que conviven alumnos de infantil, primaria y secundaria, y el equipo directivo ha querido sacar provecho a esta singularidad.

Desde que hace seis años Miguel Louzao tomó la dirección del centro, el Don Aurelio, como se le conoce, cambió su filosofía. El equipo directivo quiere mantener a los chicos el máximo tiempo posible en el colegio, animar a todos y cada uno a seguir estudiando, y a la vez busca un aprendizaje significativo, es decir, que los jóvenes aprendan, no solo aprueben. «Es la enseñanza obligatoria, muchos no estudiarán más», explica Louzao.

Poco a poco se fue perfilando una idea de centro, que no es ajena al entorno, una villa -«no hay diferencia entre la vida que hace un niño aquí a la de otro de Vigo o Santiago», dice Louzao-, ni al hecho de que en el mismo centro haya alumnos de 3 a 18 años.

Hoy, el Don Aurelio tiene unas características singulares: educación en valores, que supone crear un leitmotiv para el curso, y que este año es A miña aldea, o mundo. As migracións humanas; el aprendizaje cooperativo, tanto en el aula (el 65 % de los profesores lo sigue) como a través de los proyectos de centro, nada menos que diez (con el 84 % de los maestros movilizados); y el aprendizaje por proyectos, didáctica en la que están empezando a dar sus primeros pasos.

Los maestros son el eje de lo que ocurre en el centro: hacen guardias en la biblioteca, se forman en competencias TIC, organizan actividades extraescolares... Y el aprendizaje cooperativo es su motor. Esto consiste en aprovechar el talento de cada alumno en beneficio de toda la clase. «Hai moitos alumnos que sacan ben o curso -dice María, profesora de Bioloxía- pero carecen doutras destrezas, como comunicar». Por eso, ponerse enfrente de unos niños más pequeños y explicarles un experimento «axúdalles a vencer a vergoña», e incluso refuerza sus conocimientos. Y a los más jóvenes les acerca el conocimiento, además de darles importancia al tratar con los mayores.

¿Y qué piensan ellos? Daniel, que está en 4º de ESO, cree que las ciencias se aprenden mejor con experimentos y Martín no quiere ser profe, pero reconoce que se divierte con las reacciones de sus alumnos temporales.

Si la colaboración es en la clase, ocurre algo similar. El ejemplo más original es el de 5ºB. Allí, Sandra, la tutora, lo tuvo claro: «Quería unha dinámica de aprendizaxe cooperativo e As páxinas amarelas era perfecta. Cada rapaz anúnciase para ensinar o que mellor fai. Ao principio era só para os compañeiros de clase, pero eles quixeron amplialo a toda a primaria, e agora fan as actividades no recreo na biblioteca». Allí Mohamed enseña árabe a un grupo de aplicadas alumnas que ya saben saludar correctamente -«lo hacen bien», dice, tímido, el profesor-; Antón derrocha maestría explicando los movimiento de las piezas de ajedrez; e Irene enseña a dibujar.

Diez proyectos

Mientras, en el exterior, Julián y Alba, de 4º de ESO, explican a un grupo de niños cómo funciona la estación meteorológica del centro, que participa en el programa Meteoescolas del Plan Proxecta de la Xunta. La ciencia es en este colegio una materia fundamental: todos los días se ponen los resultados obtenidos en la estación en una gráfica que hay en el pasillo central, y en la página web del centro se actualizan los datos.

El Don Aurelio, con sus 44 maestros y casi 400 alumnos, es un ejemplo de colegio que se adapta a su entorno. Por ejemplo, aprovecha los conocimientos de los chicos que trabajan en el campo -pocos alumnos, aunque casi todos vivan en una casa con huerta- para estudiar el proceso de las plantas. Este año el concello les ha pagado un invernadero y allí Andrés, uno de los estudiantes, es una guía para sus compañeros.

Junto al huerto y la meteorología, el Don Aurelio participa con otros ocho programas del Plan Proxecta, desde la lucha contra tabaco hasta la dinamización lingüística, pasando por el fomento de la vida sana o el reciclaje, con un taller en el que confeccionan unos vistosos llaveros con cápsulas vacías de las nuevas cafeteras...

Para el futuro, la dirección potencia la formación de profesores y el programa de los mediadores en conflictos, que está en la fase inicial, cuando alumnos y maestros aprenden a intervenir. «Queremos que os nosos rapaces estean o mellor preparados posible para a vida», resume Louzao.

Agunas de sus claves

La ciencia, la estrella

Noviembre, un mes muy especial para todos. Llevan tres años haciéndolo: cada mes de noviembre se dedica a la ciencia. Tienen todo tipo de actividades, hasta un certamen de vídeos de experimentos en las tres etapas. Algunos vídeos tienen más de 1.000 visualizaciones (Cuntis tiene 5.000 habitantes).

Reforzar la autoestima

«Algunos profesores no saben hacer esto». Bajo una escalera se reúne el taller de papiroflexia. Se divierten y se dan cuenta de que uno puede saber más que sus profesores: «Algunos no saben hacer esto», dicen. El saber no es patrimonio de unos pocos. «É un enorme reforzo da autoestima», dice María.

Facebook, vía de entrada

La página web recibe visitas de toda la familia. Hay abuelos que han decidido usar el ordenador para poder ver las actividades de sus nietos en el Facebook del cole. También es la vía de entrada de la innovación: «Os pais piden aos mestres máis remisos que fagan cousas coma os outros», dice el director.

Colaboración total

Los grupos de clase están muy pensados. Los grupos de clase -de tres a cinco personas- están muy calibrados: uno ayuda, otro necesita ayuda y un tercero está a un nivel intermedio. Como el portavoz es rotatorio, los más dinámicos se esfuerzan en ayudar a los rezagados y que no caiga el nivel.

Proyectos

«Temos mobilizado ao 80 % do profesorado». Es un equipo cohesionado, con 44 profesores y una rotación del 15 % anual. Muchos profesores provisionales quieren volver, y de ahí que el 84 % participe en los proyectos de centro -de todas las etapas- y el 65 % aplique aprendizaje cooperativo en clase.

¿Qué es un CPI?

Los centros públicos integrados (CPI) aglutinan las etapas de infantil, primaria y secundaria en aquellas villas que, sobre todo por peso político, se movilizaron para mantener un instituto en la localidad cuando se comenzó a aplicar la Logse. En muchos casos, a pesar del descenso de alumnos en las zonas rurales, el resultado de la experiencia es tan bueno que se resisten a desaparecer.

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CPI Aurelio Marcelino Rey García, el lugar en el que los alumnos aprenden entre sí