La vuelta al tajo del rupturismo político

Los referentes de las mareas dejan la primera línea y retoman sus trabajos

Candidatos de Galicia en Común-Anova Mareas en la presentación de su programa electoral
Candidatos de Galicia en Común-Anova Mareas en la presentación de su programa electoral

santiago / la voz

Unos ven su origen en el 15M y otros se remontan al Nunca Máis, pero si hubiera que buscarle un padre político al rupturismo gallego, a esa alianza híbrida entre el nacionalismo, el neocomunismo y el activismo de izquierdas, no tardaría en surgir el nombre de Xosé Manuel Beiras. Tras dejar el BNG en el 2012 para fundar Anova y la coalición Alternativa Galega de Esquerda (AGE), junto a Esquerda Unida, irrumpió en el Parlamento gallego con 9 diputados. Ese fue el comienzo de las mareas, inmersas ahora en proceso de disolución y con sus principales referentes saliendo de la primera línea para volver al tajo de sus antiguas ocupaciones.

También en eso Beiras fue precursor. Después del éxito inicial que ancló la nueva política en las instituciones, pasó a la reserva a partir del 2016, a sus 80 años, para dedicarle más tiempo a caminar, a la lectura y al piano.

Cuando Beiras dio el paso atrás, había varias referencias en la vida municipal y autonómica decididos a cubrir el hueco: Martiño Noriega y Antón Sánchez, en las filas de Anova, pero también Luís Villares, Xulio Ferreiro, Carmen Santos, Gómez-Reino o Carolina Bescansa ya en el espacio de unidad popular.

No obstante, las municipales del 2019 dejaron a varios potenciales sucesores fuera de juego. Es el caso de los llamados alcaldes del cambio, que no fueron avalados en las urnas. El que fuera regidor de A Coruña, Xulio Ferreiro, fue el primero en reaccionar y hacerse a un lado, pues ni siquiera tomó posesión de su acta de concejal. A principios de este año, se incorporaba como profesor a las aulas de Derecho de la Universidade da Coruña.

Lo mismo hizo el alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, que recuperó su puesto de funcionario en la Fiscalía de Menores de A Coruña para compatibilizar con su labor de concejal, mientras que su homólogo de Santiago, Martiño Noriega, se incorporó como médico de atención primaria al Sergas durante la pandemia y acabó entregando el acta de concejal al comprobar que su candidatura, Galicia en Común, se tornaba extraparlamentaria el pasado 12J.

El regreso del magistrado

El magistrado Luís Villares fue la cara visible de las mareas a nivel gallego durante años, si bien parte del rupturismo nunca lo reconoció como líder orgánico. Agotado por las zancadillas y las cuitas internas, el pasado febrero decidió dejar la política y, tras el período de desacoplamiento, se incorporó a la sección tercera de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Xustiza.

Otras dos referentes de las mareas fueron la secretaria general de Podemos Galicia, Carmen Santos, y la secretaria general del PCG y coordinadora de Esquerda Unida, Eva Solla. La primera se incorporó en pasado verano a su puesto de funcionaria en el Instituto de Investigacións Mariñas del CSIC, y la que fuera vicepresidenta segunda del Parlamento gallego regresó a las listas de Enfermería del Sergas, al igual que hizo su compañera de escaño Paula Quinteiro.

Antón Sánchez, portavoz nacional de Anova, retomó su trabajo hortícola en Agreco Galiza SL, la explotación familiar de Lubre (Bergondo), y Luca Chao, coportavoz del Grupo Común da Esquerda, pasó directamente al paro, aunque sin derecho a prestación, a la espera de retomar el trabajo de su tesis doctoral sobre el exilio republicano.

La principal referencia en activo de las mareas es la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, aliada de Beiras en la fundación de AGE, que tiene al exdiputado Manuel Lago de asesor áulico en Madrid. Y junto a ella figura también Antón Gómez-Reino, líder gallego de Podemos, que si no cayó tras la debacle del 12J en Galicia fue porque no había renunciado a su escaño en las Cortes.

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