Las fuertes lluvias de noviembre alejan el riesgo de desabastecimiento de agua en Galicia

Xosé Vázquez Gago
Xosé Gago SANTIAGO

GALICIA

A sequía reduce o caudal do río Tambre en Pontemaceira. 15/08/2022
A sequía reduce o caudal do río Tambre en Pontemaceira. 15/08/2022 PACO RODRÍGUEZ

El estado de sequía prolongada se mantiene en parte de la costa de A Coruña y el caudal en la cuenca Miño-Sil sigue por debajo de lo habitual

08 dic 2022 . Actualizado a las 09:14 h.

Las nutridas lluvias de noviembre han alejado el riesgo de desabastecimiento de agua con el que la costa de Galicia ha convivido desde el verano, cuando empezaron a acumularse los meses sin precipitaciones importantes.

La Oficina Técnica da Seca, presidida por la directora de Augas de Galicia, Teresa Rodríguez, desactivo ayer la prealerta por escasez de agua en las localidades que se abastecen desde el río Mero, en Arteixo y en los núcleos de la ría de A Coruña que dependen del embalse de Cecebre. También se ha desactivado esa alerta en los embalses de Baiona y Zamáns. Con esa decisión se levanta la prealerta en el conjunto de la costa de Galicia.

Las lluvias de noviembre superaron en un 50 % los índices habituales en ese período, lo que ha contribuido a paliar la escasez. Las precipitaciones han mejorado los indicadores en toda la comunidad, aunque tuvieron especial incidencia en el suroeste de Galicia. De acuerdo a esos datos, la Xunta considera que en este mismo mes de diciembre, el más lluvioso de la climatología de Galicia, se recuperará la normalidad por completo.

Pero la comunidad aún no está en ese escenario. La Xunta mantiene el estado de sequía prolongada en gran parte de la costa gallega. Hasta noviembre, la normalidad total solo se había recuperado en la Mariña lucense y en la zona de Ortegal y Cedeira. Las precipitaciones del mes pasado posibilitaron ampliar esa normalidad al entorno del río Verdugo y las rías de Vigo y Baiona; la costa de Pontevedra, el río Lérez y la ría de Pontevedra; el río Umia y la margen izquierda de la ría de Arousa; el Xallas, la costa de la provincia de A Coruña y la ría de Corcubión; el río Castro, el río Grande y la ría de Camariñas; el Anllóns y el resto de la costa coruñesa hasta el límite del Concello de Arteixo.

Así, las cuencas en las que sigue activo el estado de sequía prolongada son las situadas en la franja de costa del Ulla a Muros, y también la que discurre entre Arteixo y Cedeira, incluyendo gran parte del interior de la provincia de A Coruña, con la excepción de la Costa da Morte.

Aunque se mantenga el mencionado estado de sequía prolongada, la Xunta subraya que se ha superado la situación de escasez y riesgo de desabastecimiento.

El nivel de los embalses

En el conjunto de la demarcación Galicia-Costa, sobre la que tiene competencias la Xunta, el nivel medio de los embalses se sitúa en el 74,3 %, una cifra que supera en 4,4 puntos la registrada en el mismo período del 2021.

El de Cecebre ha alcanzado un nivel del 63 %, mientras que los de Zamáns y Baiona, que abastecen a parte del municipio de Vigo y a los concellos de Nigrán y Baiona, se sitúan en el 91,3 % y el 92,8 % respectivamente.

La Xunta hizo un seguimiento específico de esos dos últimos embalses desde principios de agosto, cuando ya se acumulaban meses sin precipitaciones importantes y cuando se produjo un importante aumento de la población por vacaciones.

Entre el 1 de septiembre y el 15 de octubre se alcanzaron los niveles más bajos en ambas reservas de agua. Pero en la segunda mitad de ese mes, con las lluvias, las reservas existentes en Baiona se multiplicaron por más de dos, mientras que en Zamáns se triplicaron, lo que alejó el peligro.

La situación en el río Mero fue similar. Los informes de la Xunta señalan que se produjo un «drástico descenso dos caudais» durante todo el mes de julio hasta mediados de octubre, cuando los caudales medios no superaban los 0,5 metros cúbicos por segundo. A partir de las lluvias de octubre esa cifra se elevó a una media de 3,78 metros cúbicos.

En la cuenca del Miño-Sil los caudales aún están un 29 % por debajo de lo habitual

La situación en la cuenca del Miño-Sil, que abastece a la mayor parte de Lugo y Ourense, tampoco es de total normalidad, aunque la escasez de agua también se ha visto paliada de forma significativa por las precipitaciones de los dos últimos meses.

Según los datos de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, los caudales circulantes por los cauces continúan un 29 % por debajo de las cifras habituales. Los embalses están en una media del 45,22% de su capacidad máxima. Esa cantidad supera en casi cinco puntos la cifra de hace un año, pero sigue siendo inferior al promedio histórico en estas fechas, que superaba el 53 %.

Esa situación es consecuencia de unas precipitaciones muy desiguales a lo largo del año. Según la confederación hidrográfica, el año hidrológico 2021-2022 ha sido después del 2016-2017 el más seco de la serie histórica que se empezó a recopilar en 1980. Las precipitaciones acumuladas medias no han llegado a 695 litros por metro cuadrado, casi un 40 % por debajo de la media histórica.

Sin embargo, esa falta de precipitaciones se compensó por las fuertes lluvias de los últimos meses. La precipitación la acumulada media en la cuenca del Miño-Sil hasta el 20 de noviembre rozó los 285 litros por metro cuadrado, un 21% por encima de la media histórica en ese período.

Para la demarcación, esas lluvias han ayudado a paliar el déficit de precipitaciones acumulado durante el año anterior, lo que hace que la sequía persista, aunque estiman que se volverá a la normalidad durante los meses de diciembre y enero, cuando se esperan las lluvias habituales.