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Un asesor del exedil de Seguridad de Ourense sobre la jefa de la Policía Local: «Había motivos para cesarla»

Marta Vázquez Fernández
marta vázquez OURENSE / LA VOZ

OURENSE

MIGUEL VILLAR

Los testigos del exconcejal de Democracia Ourensana al que la intendente policial ha demandado por acoso aseguran que el político siempre la apoyó

30 sep 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Un mando policial incapaz de hacer un cuadrante y reacio a acatar las órdenes que le daba un político. Así describieron este viernes a la intendente jefa de la Policía Local de Ourense algunos de los testigos que declararon en la segunda sesión de la vista que se sigue en un juzgado social de Ourense por la demanda por acoso laboral presentada por la profesional contra el exedil de Seguridad, Telmo Ucha.

En la sesión, que no supuso la conclusión del juicio porque las partes personadas aún deben presentar sus conclusiones por escrito, el representante de un sindicato policial que en reiteradas ocasiones pidió el cese de María Barrera destacó la «conflictividad» que había en el cuerpo durante el tiempo en el que la intendente estuvo al frente, mientras que un asesor político del demandado, que procede del mundo de la seguridad privada, aseguró haberse sentido «escandalizado» cuando llegó al edificio de la jefatura y comprobó la existencia de graves deficiencias.

Ambos comparecían como testigos del expolítico. El primero en prestar declaración fue Bautista Rodríguez, delegado del SPPME, que negó ser «colega» del exedil de Democracia Ourensana. No ocultó las diferencias de criterio que tenía con la que era su superior en el cuerpo, y las justificó. Por un lado, consideraba que el reparto de agentes no se hacía de forma correcta, ya que en algunas ocasiones había más policías en los despachos que patrullando en la calle. Por otro, consideraba que ciertos inspectores tenían una situación de privilegio ya que cobraban pluses de nocturnidad y fines de semana. Todas esas situaciones se habrían corregido con la llegada de Ucha a la concejalía, y sobre todo a raíz de que María Barrera cogiera una baja médica en abril del 2021. «Ahora ha mejorado la efectividad y el clima laboral es totalmente distinto», explicó el testigo, quien negó tajantemente haber escuchado a Ucha referirse a la jefa en tono ofensivo. «Telmo nunca habló mal de nadie, tampoco de la intendente, y no le gustaba que se hiciera», señaló.

Al igual que en la primera sesión del juicio, se mencionó la puesta en marcha de un nuevo cuadrante para que los agentes trabajasen en turnos de doce horas, un sistema que actualmente está vigente. «La dirección planeaba otra propuesta, se oponía a esta», dijo Rodríguez. Según su criterio hay «un antes y un después» de Barrera dentro del cuerpo. «Ahora se liman asperezas, interactuamos con los mandos», dijo, añadiendo que desde la administración se ha apostado en los últimos meses por la adjudicación de horas extra a los agentes, para reforzar la seguridad ciudadana.

Un apoyo «notorio»

Tras él compareció en la sala de vistas Miguel Lorenzo, que fue contratado como asesor y prestó servicios desde noviembre del 2021 hasta abril del 2022 en la jefatura de Policía Local. En su opinión, la intendente no se tomaba bien las indicaciones de Ucha. «La actitud de María era que siempre ante cualquier indicación política, se lo tomaba como una injerencia», aseguró. También dijo que tras la aprobación del nuevo cuadrante —que se sometió a consulta entre los agentes del cuerpo— la jefa policial le llegó a admitir que ella no sabía elaborar uno, incidiendo además en la «enorme paciencia y asertividad» que tenía con ella el entonces edil. «Había motivos objetivos para cesarla y que judicialmente se pudiera ganar el caso en caso de que hubiera una reclamación», aseguró el testigo, que cree que si Ucha nunca tomó esa decisión fue porque consideraba que podía reconducir la situación. «Que la mantuviese en el puesto a pesar de que tenía 16 expedientes por denuncias de acoso ya era un apoyo notorio».

Nunca oyó este testigo expresiones de desprecio por parte de Telmo Ucha hacia Barrera, como tampoco lo hizo Francisco Cacharro, coordinador general del Concello de Ourense. Reconoció que la negociación para los nuevos horarios policiales fue compleja y que ni siquiera a él le gustó la idea en un principio, por ser turnos muy largos. Dijo también que hubiera sido legal despedir a la jefa policial por pérdida de confianza.

En unos días las partes presentarán conclusiones y el juez decidirá. La intendente asegura haber sido víctima de «humillaciones, acoso y menosprecio de forma reiterada » y demanda 192.505 euros tanto a Ucha como al Concello de Ourense, por no activar el protocolo de acoso.

Sobre el uso de la uniformidad: «A lo mejor vestía como vestía porque le sentaba mejor»

La cuestión de género ha sobrevolado este proceso judicial. A la jefa policial le afea la defensa de Ucha haber utilizado esa baza como bandera para esquivar órdenes de un superior político hombre. Tanto es así que el asesor Miguel Lorenzo dijo que ante la imposibilidad de entenderse con ella acordaron contratar a una asesora. Así fue como se fichó a una agente de la Guardia Civil como personal de confianza del concejal. Ella no acudió a declarar, pero su compañero Lorenzo dijo que ambos le recomendaron a Telmo Ucha grabar todas las conversaciones con la intendente. «Ella usaba el comodín de ser mujer así que por la seguridad jurídica del concejal era recomendable que hubiese un registro de todas las conversaciones, para que no se pudieran manipular», declaró el exasesor. La abogada de Barrera destacó que Ucha ya había comenzado a grabarla, sin que ella lo supiera, antes de que le dieran ese consejo.

Cómo vestía la jefa en horario de oficina ha sido también objeto de debate. En la primera sesión del juicio se reprodujo una conversación en la que Telmo Ucha le preguntaba por los motivos por los que no hacía uso de las prendas oficiales, a lo que ella contestó que su vestuario era acorde al protocolo. Entonces él le reclamó un informe escrito sobre el asunto. «Se le pide un informe el viernes y el lunes envía la baja», dijo el abogado del exedil al término de la sesión; su comentario posterior causó revuelo en la sala de vistas. «A lo mejor vestía como vestía porque le sentaba mejor», zanjó.

Otra perla llegó de la mano de Silvia Alonso, oficiala mayor del Concello. Le pareció correcto que tras reventarse la cerradura de la puerta del despacho de Barrera, se recogieran todas sus pertenencias y se depositaran en cajas: «Las mujeres siempre tenemos cosas personales en nuestros despachos; yo tengo mis tacones», dijo.