Tamara Falcó, la hija de Isabel Preysler que fue becaria en Zara, gana «MasterChef Celebrity»

Javier López / Daniel Brito Luzardo MADRID / EFE

SOCIEDAD

El beso de Tamara Falcó a Jordi Cruz tras ganar MasterChef Celebrity
El beso de Tamara Falcó a Jordi Cruz tras ganar MasterChef Celebrity RTVE

Su madre acudió junto a Mario Vargas Llosa a la final, que terminó con un inesperado beso entre la ganadora y Jordi Cruz

28 nov 2019 . Actualizado a las 20:48 h.

Hablar de Tamara Falcó es hacerlo de una de las celebridades de la «jet set» española, una mujer acostumbrada al lujo y a una vida de altos vuelos, que, sin embargo, a base de trabajo y constancia ha logrado despojarse de prejuicios y clichés para convertirse en reina de los fogones en MasterChef Celebrity 4. La hija de Isabel Preysler y el marqués de Griñón ha vencido esta noche por ínfimos detalles al actor Félix Gómez en una gran final en la que ambos han exhibido una gran evolución en la cocina, con dos menús que perfectamente podrían lucir en cualquier carta de un restaurante de estrella Michelín. Desde hace semanas se rumoreaba con que Tamara Falcó era la ganadora de MasterChef Celebrity, pese a que los concursantes firman un contrato en el que figura una cláusula con penalización económica si se revela antes de la final el nombre del ganador.

Ambos han brillado utilizando un sinfín de técnicas de alta cocina, pero ha sido Falcó la que se ha acabado llevando el gato al agua con un menú inspirado en su familia y que ha dejado boquiabiertos al jurado, entre el que se incluía el prestigioso chef Joan Roca, cuyo restaurante, el Celler de Can Roca, ha servido también como laboratorio de aprendizaje para la flamante ganadora.

Falcó, acompañada por su madre, Isabel Preysler, su hermana Sandra y Mario Vargas Llosa -primer Premio Nobel que pisa las cocinas de MasterChef- ha elaborado un menú conformado por una ensalada de gelatina de tomate, mango y flores; un pichón a baja temperatura con trufa, aire de cacao y multiesféricos de maíz; y una reinterpretación de la tarta de melocotón de su abuela materna.

Tres elaboraciones brillantes, según el jurado, que se han deshecho en elogios hacia una mujer que jamás se había puesto delante de un fuego, pero que con trabajo y constancia ha demostrado una evolución meteórica en apenas dos meses y medio.

Aunque, eso sí, sin abandonar jamás la tranquilidad, el sosiego y hasta la parsimonia que han marcado su ritmo de trabajo y que, por momentos, han desesperado a más de uno durante el programa, sobre todo a Jordi Cruz, que no ha cesado en pedirla que sacara más carácter y pusiera más ímpetu, consciente, quizás, de que era lo que le faltaba para que explotara definitivamente en el concurso.

Pero Falcó ha sido siempre fiel a sí misma, a su carácter tímido, a una educación y un saber estar propios de alguien de su estatus social, aunque también ha sido capaz de romper el guión cuando ha hecho falta, como esta noche cuando con la euforia del triunfo se ha arrancado a darle un beso en la boca al propio Jordi Cruz.

Ambos han jugado a gustarse mutuamente durante el programa, y qué mejor manera de finalizar ese juego sano que con ese beso y ante la presencia de la mismísima Isabel Preysler, que, cómplice también de ese juego sano, se ha referido a Jordi, incluso, como su yerno.

Bromas aparte, el camino de Tamara Falcó hasta convertirse en la cuarta MasterChef Celebrity España no ha sido tan fácil como se esperaba, pues, después de ser derrotada en la primera prueba por Félix Gómez, ha tenido que esperar a la de exteriores para desquitarse de Boris Izaguirre y Vicky Martín Berrocal. Pero la noche arrancaba con Félix Gómez como gran protagonista, al replicar a las mil maravillas tres elaboraciones repletas de técnica y mucha dificultad con el atún como eje principal y llevadas a cabo por Jordi Cruz, con el hándicap añadido de que tenía que ir siguiendo los pasos y a la misma velocidad que el chef poseedor de cuatro estrellas Michelín.

Con el actor ya ataviado con su chaquetilla de duelista final, solo quedaba la prueba de exteriores, que en esta ocasión ha tenido lugar en el restaurante MasterChef de Madrid y en el que los tres concursantes restantes tenían que elegir dos de los seis platos confeccionados por los tres jueces de unos de los talent show más exitosos de la parrilla televisiva nacional. Cosas del destino, Falcó, que había sido la segunda mejor en la prueba anterior, eligió los dos de Jordi Cruz: unos tomates concentrados, salmorejo, yema cóctel y miel caramelizada; y un nitro coco con limón, yogur y manzana ácida, elaboraciones con las que ha cautivado también a los 15 chefs a los que tenían que dar de comer.

Tanta fue su superioridad, que hasta le dio tiempo a echar una mano a Vicky Martín Berrocal, que, como Boris, se quedaron muy lejos del nivel exhibido por la que después sería la gran ganadora de un programa amable, familiar, divertido y, en su versión VIP, también solidario, pues todo el dinero con el que se premiaba a los concursantes debían ser donados a distintas oenegés.

Los 75.000 euros del premio final -además del trofeo y un curso en el Basque Culinaty Center- han ido destinados a Mensajeros de la Paz, del padre Ángel, un perfecto colofón a una edición más flojita con respecto a las tres anteriores, pero que, sin embargo, ha contado con una final de muchísimo nivel y que ha encumbrado a Tamara Falcó, de la «jet set» a reina de los fogones. 

 Tamara Falcó confiesa que nadie confió en ella, solo Verdasco

La diseñadora y empresaria Tamara Falcó, hija del marqués de Griñón e Isabel Preysler, se ha convertido en una de las revelaciones de la temporada televisiva con su participación en la cuarta edición del concurso de RTVE MasterChef Celebrity, del que se ha coronado ganadora esta madrugada. Falcó, conocida hasta ahora por sus portadas en revistas del corazón -ella misma ha declarado que la publicación ¡Hola! es como su álbum familiar- y sus declaraciones como devota católica, no había llegado al gran público, que gracias a la televisión ha comenzado a descubrir a la persona más allá del personaje: una mujer espontánea, trabajadora y responsable.

Sus inicios estuvieron alejados de los fogones. Tamara estudió durante su adolescencia en Estados Unidos, para más tarde continuar su formación en el ámbito de la moda en Milán (Italia). Fue becaria en la compañía textil Inditex, donde según ha declarado en alguna ocasión, empezó como dependienta en Zara.

No es de extrañar que la ganadora del título Masterchef se haya atrevido con la moda. Después de ser embajadora de firmas como Pronovias o Pandora, en el 2018 lanzó su propia firma de moda: TFP by Tamara Falcó.

MasterChef Celebrity es el primer concurso en el que participa Falcó, pero la celebridad comenzó su andadura televisiva en el 2013, protagonizando el programa de telerrealidad basado en su vida We Love Tamara. Su fichaje como concursante de la cuarta edición del formato sorprendió al público y a su entorno más cercano. Tanto, que la propia Isabel Preysler afirmó que no se esperaba que su hija fuese a «cocinar tan bien». Según Tamara Falcó, el único que confió en ella fue su cuñado, el tenista Fernando Verdasco.

Durante el concurso, a Falcó no le ha faltado la espontaneidad. La diseñadora protagonizó uno de los momentos más divertidos del concurso cuando la juez Samantha Vallejo-Nágera le preguntó, tras reconocer Falcó que no sabía cocinar, por un libro de recetas que publicó con su nombre en el 2016, Cupcakes de Tamara. Sin pensarlo mucho, la celebridad contestó entre risas: «Solo me saqué las fotos, luego dijeron que eran mis recetas, pero no lo eran».

El programa ha permitido redescubrir a una Tamara Falcó que, aunque continúa abrazando su imagen de pija, ha demostrado ser trabajadora, tenaz y perfeccionista, además de tener un gran corazón. Ha hecho gala de su amistad con el diseñador Juan Avellaneda, de vis cómica junto a Los Chunguitos y Yolanda Ramos, al tiempo que ha compartido complicidad con Jordi Cruz y muchos de sus compañeros del programa que acabó con su victoria.