El buen tiempo da un empujón a la recogida de uva en la Ribeira Sacra, donde esperan superar las cifras del 2020
27 sep 2021 . Actualizado a las 09:20 h.Un mes después de las primeras vendimias del 2021 en la Ribeira Sacra, la cifra de uva introducida en las bodegas es todavía modesta. Hace ya un mes que empezó la recogida, pero las lluvias de los últimos días forzaron un parón en las subzonas de Amandi y Ribeiras do Sil-Quiroga, las únicas en la que el trabajo había empezado con fuerza. Pero el anticiclón ha vuelto y parece que seguirá aquí unos días más. La mejoría del tiempo se notó este fin de semana sobre el terreno, con una actividad intensa en muchas zona de viñas. El fin de semana y estos días de tiempo estable darán un empujón importante a la campaña.
«A semana pasada parouse porque con toda a auga que viña a uva tiña falta de grao alcólico», explica Manuel Pérez en su viña de Soutochao, en la parroquia Doade. Él y la docena de vendimiadores que estaba con él contaban con terminar ayer mismo la recogida de esa finca y con sacar de ella 3.000 kilos de uva. «Non hai que agardar máis -explica este viticultor, que vende su uva a rectoral de Amandi, la mayor bodega de la denominación de origen-, porque agora máis graduación xa non vai coller e se volve chover hai perigo de que se estrague».
En toda la zona ribereña de esta parroquia de Sober el trabajo en las viñas eran intenso este domingo. Se veía fácilmente por la cantidad de coches aparcados en los márgenes de la carretera que baja hasta el club náutico Ponte do Sil, el embarcadero más concurrido de las rutas fluviales de la Ribeira Sacra. Los abundantes turistas que paraban en el mirador de Soutochao antes de llenar los barcos que recorren el cañón del Sil se fueron con fotos de las viñas con más pendiente de la Ribeira Sacra llenas de vendimiadores.
Cerca del mirador trabajaba ayer también Pedro Rodríguez, de la bodega Guímaro, que ve en la de este año «unha vendima clásica, como as de antes, con días de sol e de chuvia intercaladas». Como casi todos este año, él espera más cantidad de uva este año que en el 2020, aunque también admite que esta vez les va a ser difícil alcanzar el grado alcohólico de la campaña anterior. En esta bodega habían entrado hasta ayer 115.000 kilos de uva y las previsiones de sus responsables pasan por acabar la vendimia con entre 250.000 y 300.000 kilos, más que en el 2020. «Vénnos ben -asegura Pedro Rodríguez- porque o viño que tiñamos no almacén xa está practicamente todo vendido».
Exportar, grandes o pequeños
En Guímaro sortearon el año de la pandemia gracias en parte a que tienen mercado en 28 países distintos, con lo que sufrieron menos los cierres en la hostelería gallega y española. La exportación no es un recurso creciente solo para las bodegas que, como Guímaro, tienen una dimensión superior a la media de esta denominación de origen. También algunas de las pequeñas lo están explorando.
Como la bodega Estrela, que ayer cerraba en Doade su vendimia de este año. El año pasado sufrieron en su viña los efectos del pedrisco y las heladas y su producción fue mínima, de solo unos 5.000 kilos. Con tan poco vino tuvieron que hacer un alto en su estrategia de buscar mercado fuera. «Hai que atender antes que nada os compromisos cos clientes fixos de aquí», explica Miguel Ángel Díaz, de la familia propietaria de esta bodega. Con los 12.000 kilos de uva que esperan este año confían en poder retomar las ventas a Estados Unidos y Japón, como antes del 2020, y añadir también Suiza.
